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Explican que están muy expuestos por ser una actividad de “puertas abiertas” y que opera las 24 horas. Aseguran que por los hechos delictivos, muchos cierran por la noche y otros atienden de manera restringida. “No da el presupuesto para contratar seguridad privada”, afirman
Los robos en las estaciones de servicio son cosa de todos los días. No hay ninguna en todo el país que no haya sufrido algún hecho de inseguridad, dentro o fuera de ella, pero lo más grave es que los sucesos se incrementan. Para muestra basta un botón: el dueño de tres estaciones de servicio de GNC, dos de ellas ubicadas en Tolosa y la restante en Ringuelet, lleva sufrido más de 250 asaltos.
Los hay de todo tipo, desde los Express –los más frecuentes- a los planificados al detalle. Vale recordar el acontecido recientemente en Alvear, provincia de Mendoza, cuando ladrones ingresaron a las oficinas del establecimiento y se llevaron más de un millón de pesos en efectivo y en joyas.
La situación puso en alerta a los expendedores quienes intentan extremar los cuidados para evitarlos. Muchos cierran por la noche y otros atienden de manera restringida, sin embargo frente a la presencia de un asaltante que en general llega armado, las prevenciones resultan ineficaces.
“Nosotros lo que pedimos es más controles y presencia policial, porque a veces nos cuesta hacer entender a las autoridades que las estaciones de servicio no abren ocho horas como los comercios normales, sino que funcionan las 24 horas. A veces autoridades confunden la cuestión entre una necesidad y un supuesto privilegio. Queremos que nos asistan todo el día”, reclamó Luis Malchiodi, presidente de la Federación de Expendedores de la Provincia de Buenos Aires.
Es que esta región es una de las más castigadas por la inseguridad. La mayoría tiene cámaras y alarmas, pero los estacioneros aseguran que no alcanza. Por falta de presupuesto tampoco cuentan con vigilancia privada. “No estamos en condiciones de invertir más de 25.000 pesos por mes y además al no portar armas están en desventaja frente a los delincuentes”, remarcó Malchiodi.
Lo cierto es que se sienten expuestos por desplegar una actividad de “puertas abiertas”, tal como definió el directivo de Fecoba. Es por ello que reclaman presencia policial permanente, para desterrar definitivamente este tipo de situaciones que bien resumió una empleada que las sufrió en carne propia: “Nos roban en cualquier horario y de todas las formas posibles”.
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