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A días de un nuevo aumento en el precio de las naftas y el gasoil, surtidores hace un repaso sobre su evolución en las pizarras durante la última década. ¿Subió más que otros costos derivados de la actividad? La opinión de los expendedores
El ministro de Energía, Juan José Aranguren, no descartó la posibilidad de que en marzo se produzca un nuevo ajuste en el precio de los combustibles. El probable incremento dependerá de la evolución de tipo de cambio y de la situación del mercado internacional en la actividad de las provincias petroleras.
Este nuevo aumento será en definitiva el segundo del año, tras el del 6 por ciento aplicado en enero. “Los valores de las naftas y del petróleo crudo en Argentina son una consecuencia de un acuerdo entre la industria bajo el auspicio del Gobierno, que tiene en cuenta no sólo el precio sino el impacto de la devaluación o el tipo de cambio”, dijo el funcionario para justificar la medida.
Aranguren hizo referencia al convenio que efectuó la gestión de Cristina Kirchner con las empresas, gremios y provincias petroleras ante la baja del crudo, con el objetivo de reflejar esta tendencia en el bolsillo de los consumidores además del sostenimiento de la actividad, y que mereció el comentario de la ex presidenta en las redes sociales: “¡Decime! Cualquiera sea la edad que tengas, ¿vos te acordás de alguna vez que cuando bajaba el precio del petróleo bajaba el precio del combustible? Nunca. Never in the life“.
En concreto, durante 2015 las pizarras de las estaciones de servicio treparon en promedio 15 por ciento, varios puntos menos que la inflación que tras la disparada de precios de los últimos meses alcanzó el 30 por ciento, según análisis de consultoras privadas ante la ausencia de informes oficiales.
En 2014, los valores en el surtidor también se ubicaron por debajo del escalamiento del índice de Precios al Consumidor (IPC). En esta ocasión fue del 33.6 por ciento frente al 38,53 que dictaminó el Índice Congreso.
Diferente fue el escenario de 2013. Los combustibles, pese al congelamiento dispuesto por Guillermo Moreno durante un semestre, subieron este año 30 por ciento, mientras que la medición de las consultoras precisó un ajuste inflacionario del 28.38. En 2012, en tanto, ambos guarismos estuvieron en sintonía: 25.3 por ciento.
En definitiva, en la última década los precios de las naftas y el gasoil aumentaron 617 por ciento. La cifra impacta, sin embargo en la mayoría de las actividades la suba de los salarios ha duplicado dicho valor. “Si se lo compara con ciertos productos, incluso de la canasta familiar, el combustible es uno de los que menos ha subido”, afirma el secretario de CECHA, Oscar Díaz.
A modo de conclusión, el empresario señala que “hoy el precio de los combustible está en un nivel razonable, y eso se ve reflejado en el mercado toda vez que el consumo no baja, e incluso existe cierta preferencia de los automovilistas hacia los productos Premium”.
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