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Entidades del sector elaboraron un diagnóstico sobre la carga tributaria que pesa sobre actividad. Plantean cambios para simplificar el sistema, reducir costos y ordenar el esquema que impacta directamente en el sostenimiento del negocio.
La estructura impositiva volvió a instalarse como una preocupación central en el negocio de expendio de combustibles. En San Juan, la cámara que agrupa a los operadores avanzó en un análisis propio sobre el funcionamiento del esquema tributario y sus efectos concretos sobre la actividad.
El relevamiento, impulsado por la entidad en base a la experiencia diaria de sus asociados, permitió identificar una serie de distorsiones que exceden el nivel de carga y se vinculan también con la complejidad del sistema. A partir de ese trabajo, comenzaron a delinearse propuestas orientadas a ordenar el esquema y hacerlo más previsible.

En ese marco, el secretario de la entidad, Emiliano Pérez, resumió a Surtidores el punto de partida del diagnóstico: “no está solamente pensado en la gran presión fiscal que tenemos, sino también en la complejidad del sistema”.
Uno de los ejes más reiterados en el análisis es la superposición de tributos entre Nación, provincias y municipios. Según explicó Pérez, esta estructura no solo incrementa lo que se paga, sino que también agrega una carga administrativa que termina elevando los costos operativos.
“El problema no es solo el impuesto en sí, sino todo lo que implica cumplirlo. Eso se traduce en más costos”, señaló a este medio, al describir un esquema que obliga a las estaciones a destinar más recursos a tareas administrativas.
Dentro de ese entramado, los Ingresos Brutos aparecen como uno de los principales focos de preocupación. “Es un impuesto muy distorsivo”, afirmó el especialista, al tiempo que remarcó que los regímenes de retención asociados generan tensiones financieras y afectan la disponibilidad de capital de trabajo. “Termina generando retenciones que no siempre son necesarias y eso complica la operatoria”, agregó.
El diagnóstico también incluye a los impuestos específicos que gravan a los combustibles. Si bien forman parte del esquema vigente, desde la cámara advierten que introducen alteraciones que impactan en la estructura económica de la actividad. “Terminan distorsionando y cambiando las reglas”, explicó.
En la misma línea, el impuesto a los débitos y créditos bancarios se presenta como como otro factor que incide sobre la operatoria diaria. “Es un impuesto complicado y distorsivo en nuestra actividad”, sostuvo.
Asimismo, Pérez aportó precisiones sobre una preocupación creciente en el sector al referirse al cumplimiento del formulario 931: aseguró que no existen incumplimientos generalizados, aunque advirtió que el esfuerzo para sostener esos pagos es cada vez mayor. “Se está pagando y se va a seguir pagando”, remarcó, pero reconoció que la carga financiera que implica resulta cada vez más difícil de afrontar en tiempo y forma. Según indicó, la caída de la rentabilidad agrava el problema y lo convierte en uno de los compromisos más pesados para las Estaciones de Servicio, con un impacto económico que ya se percibe con fuerza en la operatoria diaria.

En este sentido, desde la cámara sanjuanina consideran que es momento de avanzar en una revisión integral del sistema impositivo, con el objetivo de ordenar la estructura vigente y mejorar las condiciones de funcionamiento del sector.
“Es necesario reducir la carga tributaria y simplificar el sistema, eliminando superposiciones y mejorando la eficiencia. Si logramos eso, vamos a poder ordenar la estructura y hacer sustentable la actividad en el tiempo”, concluyó Pérez.
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