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Las estaciones que operan con transporte interrumpible pueden acceder a capacidad firme mediante un mecanismo de cesión o reventa administrado por MEGSA. Especialistas reclaman eliminar definitivamente esta modalidad antes del inicio de la temporada invernal 2027/2028.
Una nueva ola polar volvió a poner el foco sobre el abastecimiento de GNC en las Estaciones de Servicio. El incremento del consumo residencial durante los días de frío obligó a aplicar el esquema de prioridades previsto por la regulación, que protege a hogares y usuarios esenciales. Así, las bocas que operan con transporte interrumpible quedaron expuestas a eventuales restricciones, mientras las que cuentan con capacidad firme mantienen una mayor previsibilidad.
Para Luis Navas, consultor energético y socio de Contegas, esta situación alimenta una confusión que se repite cada invierno. El especialista sostiene que hablar genéricamente de un “corte de GNC” puede transmitir una imagen de desabastecimiento generalizado que no representa la situación de las estaciones que disponen de transporte firme.
“El corte no afecta a todas las Estaciones de Servicio”, explicó Navas en diálogo con Surtidores, al remarcar que la interrupción está vinculada con una determinada modalidad contractual. A su entender, existe además una alternativa prevista por el marco regulatorio para que una boca que actualmente posee transporte interrumpible pueda obtener capacidad firme a través de una operación entre estaciones.

El mecanismo se encuentra contemplado en normas como la Resolución 419/1997 del ENARGAS y la Resolución 739/2005 de la Secretaría de Energía, y se instrumenta mediante el Mercado Electrónico de Gas S.A.. La herramienta permite que una estación interesada adquiera la capacidad diaria que otra expendedora esté dispuesta a ceder o revender.
El procedimiento comienza con la presentación de una solicitud irrevocable de compra. La estación que necesita incorporar capacidad debe entregar una oferta en sobre cerrado en la sede de MEGSA, durante los días hábiles y dentro del horario establecido de 11 a 14. Para hacerlo debe utilizar la proforma oficial correspondiente.
Luego se debe abonar el arancel establecido para la publicación de la oferta en la plataforma electrónica. Según el esquema citado por Navas, el cargo asciende a $200.000 más IVA, de acuerdo con las disposiciones vigentes y las normas que regulan el procedimiento.
Una vez que existe acuerdo entre las partes respecto de las condiciones comerciales, se completa la documentación necesaria para formalizar la cesión. El proceso requiere la presentación de tres formularios destinados a gestionar técnicamente la operación.
La etapa siguiente corresponde a la validación por parte de MEGSA. Con la documentación presentada y el pago acreditado, la transacción puede quedar confirmada y habilitada en un plazo estimado de 24 horas, según explicó el especialista.
Una vez aprobada, la estación debe comunicar formalmente la operación a su distribuidora zonal. Esa notificación permite instrumentar la modificación correspondiente en el despacho y hacer efectiva la capacidad adquirida dentro de la red.
Para Navas, conocer este mecanismo resulta especialmente relevante durante los períodos de temperaturas extremas, cuando la demanda residencial de gas aumenta y el sistema debe priorizar el suministro a los usuarios considerados esenciales. En esas circunstancias, contar con transporte firme puede marcar una diferencia significativa para las bocas de expendio que necesitan sostener su actividad.

El consultor considera que la posibilidad de recurrir a este procedimiento debería tener mayor difusión entre los operadores. La existencia de una vía regulada para acceder a capacidad firme permitiría que determinadas estaciones puedan anticiparse a los períodos críticos y reducir su exposición a eventuales interrupciones.
La discusión, sin embargo, no termina en la herramienta disponible actualmente. Para el socio de Contegas, el problema de fondo reside en la permanencia del transporte interrumpible dentro del segmento de GNC. Desde su perspectiva, las restricciones durante los picos de demanda generan incertidumbre para las estaciones, afectan la previsibilidad del negocio y pueden trasladar al consumidor una percepción equivocada sobre la disponibilidad del combustible.
Por eso, propone avanzar hacia una modificación estructural del esquema. “La solución definitiva sería eliminar el transporte interrumpible para las estaciones de GNC y establecer un sistema basado exclusivamente en contratos firmes”, sostuvo.

El planteo apunta a que las bocas de expendio puedan contar con una mayor certeza sobre el suministro incluso durante episodios de frío intenso. La propuesta también busca evitar que cada temporada invernal vuelva a instalarse la discusión sobre eventuales cortes y su impacto en los usuarios.
Navas considera que existe tiempo suficiente para analizar y definir ese cambio antes del próximo ciclo de alta demanda. En particular, planteó que las autoridades deberían tomar la decisión antes del comienzo de la temporada 2027/2028, previsto para el 1 de mayo de 2027.
Mientras tanto, frente a cada episodio de bajas temperaturas, las estaciones que permanecen bajo un esquema interrumpible cuentan con la posibilidad de evaluar la adquisición de capacidad firme mediante el procedimiento administrado por MEGSA. Para el especialista, esa alternativa constituye una herramienta concreta que puede utilizarse para reducir la vulnerabilidad operativa durante los momentos de mayor exigencia del sistema.
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