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Consideran que la figura de un dólar especial para el sector no aporta ninguna solución a la rentabilidad que hoy en día se va licuando con la inflación permanente y los precios controlados.
Luego de la puesta en marcha por parte del Ministerio de Economía de la segunda etapa del “Dólar Sojero”, que considera un tipo de cambio preferencial para los agroexportadores con el objeto de fomentar la liquidación de granos, hubo distintos dirigentes PyMES que elevaron sus pedidos a Sergio Massa para ser beneficiados también con una moneda sectorial.
El reclamo lo llevó adelante el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosatto y fue apoyado por otros referentes de las empresas pequeñas y medianas, para que el Gobierno les considere un dólar a 230 pesos.
Luego de ello, surgió en el rubro de Estaciones de Estaciones de Servicio la hipótesis de lo que pudiera suceder si esta medida abarcase a las bocas de expendio de combustibles, que enfrentan una parte importante de sus costos de insumos dolarizados.
Al respecto, el referente de Chubut Osvaldo Lewis, consideró en diálogo con surtidores.com.ar que “de ninguna manera eso es una herramienta que sirva a las Estaciones de Servicio”.
No obstante, propuso otras acciones directas que a su entender podría ejecutar el Gobierno nacional para proteger a los establecimientos de la brecha que los separa del punto de sostenibilidad cotidiana.
El empresario se mostró a favor de un sistema oficial de cobertura ante el proceso de aumento de precios por parte de las petroleras para defensa del capital operativo y en especial para aquellos colegas que trabajan con producto consignado.
Detalló que la forma de implementarlo sería adjudicando a cada boca de expendio, un volumen de producto equivalente a cinco días de venta a precio sin aumento.
Lewis recalcó además que se podría considerar establecer como “preferencial” el reconocimiento por parte del Estado del importe que se abona a los empleados en concepto de zona desfavorable y que pueda ser deducido de impuestos o contribuciones.
En este contexto, insistió con un reclamo histórico de los expendedores, es decir “la eliminación de impuestos a los débitos y créditos bancarios” y finalmente propuso que las empresas petroleras se hagan cargo de los procesos de remodelación, imagen y demás obligaciones que se le impone al operador.
“El sistema de reembolsos por gastos de infraestructura y mantenimiento de instalaciones es muy complicado y nos lleva a perder capital de trabajo, debido a que los aumentos de precios y costos recaen sobre nuestras espaldas”, sentenció.
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