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Se trata de una estación de servicio de la marca Esso ubicada en la provincia de Córdoba. Los volúmenes habrían llamado la atención del Gobierno que reclamó explicaciones a la compañía. Auditores de la casa matriz de la petrolera llegaron al país para buscar explicaciones
Dos auditores, uno colombiano y otro chileno, habrían llegado al país en los últimos meses en silencio, contratados por la petrolera Exxon Mobil para investigar la presunta venta irregular de gasoil subsidiado o fuera de los cupos a precios libres en camiones de la propia Esso, la filial local. El ojo está puesto en la provincia de Córdoba, pero ya existirían ramificaciones hacia Santiago del Estero, Entre Ríos y Corrientes.
Según publica el diario
“No hacemos comentarios sobre asuntos internos“, contestaron en Esso ante la consulta del matutino. Pero varios estacioneros confirmaron la existencia de la auditoría por razones atendibles: han recibido llamadas de los auditores.
Aunque no se ha metido aún, el Gobierno sospecha algo. A fines del año pasado, el secretario de Energía, Daniel Cameron, le envió una carta al gerente de Ventas de Esso con inquietudes sobre posibles irregularidades en una estación en el barrio de Sáenz Peña, en la ciudad de Córdoba. La empresa contestó que, una vez entregado el producto, la responsabilidad corresponde al expendedor. Sin embargo, no está tan claro el tema, al menos desde el punto de vista legal, cuando la manipulación del combustible se hace en tanques de la petrolera. Es lo que ocurre en algunos de los puntos de venta involucrados.
Cameron tuvo acceso a la denuncia, acompañada por fotos, que explica parte de las maniobras. Lo que se investiga son operaciones por al menos $ 800.000 por día durante un año y medio. Una de esas estaciones cargó, durante cuatro días en que estuvo clausurada, más de
Las fotos muestran además procedimientos que violan las normas de seguridad. Por ejemplo, la carga se hace al revés: desde los surtidores hacia los camiones, y con dos mangueras desde arriba de la cisterna, una práctica que expone la operación a explosiones. Los ingenieros lo definen como “estática de fluidos“: al caer, el líquido puede hacer chispas. Siempre, en todo el mundo, la carga debe hacerse de abajo.
Cameron insistió en el tema el 8 de noviembre, cuando le envió una extensa advertencia por escrito al subsecretario de Gobierno de la ciudad de Córdoba, Javier Pueyrredón. Decía que lo contactaba “por una denuncia efectuada por un particular, por anomalías verificadas durante el despacho de combustible en reiteradas ocasiones, que ponen en riesgo no sólo la seguridad del público sino también la del entorno circundante“.
El secretario le daba 30 días para que lo informara. “Lo denunciado constituye una falta grave, en orden al riesgo que la descarga de combustible a granel implica en una estación de servicio, en razón de que las instalaciones no están preparadas para este tipo de operatoria“, agregó.
Este año, los auditores se comunicaron con propietarios de estaciones que pudieran estar perjudicados. La jugada fue infecunda: tal vez por miedo, la mayoría negó sentirse discriminado en la provisión de combustible. Eso empantanó la investigación.
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