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En Córdoba, donde se comercializa el combustible más caro del país, los expendedores señalan que los despachos cayeron hasta un 20 por ciento, como consecuencia de la competencia desleal que se generó con localidades que están por fuera del límite territorial. Como contrapartida, reconocen que las petroleras priorizan el abastecimiento en la región
Las bocas de expendio de la provincia mediterránea venían disminuyendo el nivel de actividad desde hace tiempo, en primer lugar, por el freno de la economía, pero también por la implementación de una tasa vial zonal que grava con hasta 40 centavos el litro de algunas variedades de productos, situación que las dejaba en una posición desfavorable frente a locales de Santa Fe, Santiago del Estero y otros distritos cercanos.
Como si fuera poco, la Resolución 35, que pone un techo al costo de las naftas y gasoil de acuerdo a las referencias máximas que se registraban al nueve de abril en el mercado, dividió al país en seis regiones, sin contemplar las diferencias geográficas, de costos y operativas que presentan las estaciones de servicio. Córdoba, salió perjudicada por la medida.
Por estas cuestiones, explica Pablo Bornoroni, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles (Fecac) “el consumo bajó entre un 15 y 20 por ciento, incluso en los comercios del centro de la capital y de las grandes ciudades del interior”.
Por el alto precio del gasoil, explica, “los camiones cargan antes de entrar a Córdoba y esperan para abastecerse en otra provincia limítrofe más barata”, como Santa Fe, Buenos Aires o Santiago del Estero. “Los locales ruteros lo están sintiendo y se quejan cada vez más”, lamentó.
Como buen defensor de los intereses de los operadores, afirma que “estamos reclamando a las autoridades sobre este tema”, pero hasta el momento no se pudo encontrar una solución. Desde la Secretaría de Comercio Interior no indican las referencias máximas de cada región y tampoco dan señales de que se pueda revisar la normativa.
En este contexto, menciona que lo único positivo es que “no tenemos problemas de abastecimiento”. A diferencia de otras provincias, hay combustible en los puestos de venta, justamente porque al tener un precio alto las petroleras obtienen mejor rentabilidad y derivan parte del volumen a sus bocas de red. “Todo el stock que pedimos lo tenemos”, reconoce Bornoroni.
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