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FECRA cuestionó el proyecto bonaerense que exige un carril preferencial para vehículos de servicios esenciales. Sostiene que trasladaría tareas de control a los expendedores y expondría al personal a nuevas situaciones de violencia.
La propuesta de dar prioridad de carga de GNC a vehículos considerados esenciales abrió una discusión sobre quién debería hacer cumplir esa preferencia en la playa. Para la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina, la iniciativa podría sumar conflictos con los clientes y colocar a los trabajadores frente a decisiones que exceden su tarea.
“Lo rechazamos. Creemos que cargar con un poder de policía difuso en manos de las Estaciones de Servicio incrementaría los conflictos con los clientes”, plantearon desde la entidad ante la consulta de Surtidores. El cuestionamiento apunta a la responsabilidad que recaería sobre los establecimientos al tener que ordenar el acceso y determinar qué conductor puede adelantarse.

El proyecto para la provincia de Buenos Aires incluye ambulancias, patrulleros, bomberos, transporte escolar habilitado, transporte público de pasajeros, taxis y remises. También contempla otros transportes que, en circunstancias de emergencia, puedan ser considerados esenciales. Su artículo segundo exige garantizar el abastecimiento y crear un carril exclusivo de acceso y carga.
Para FECRA, llevar esa obligación a la práctica abre interrogantes sobre la atención cotidiana. Si una estación tiene varios vehículos esperando, alguien deberá explicar por qué uno pasa primero, verificar que corresponda darle prioridad y afrontar el reclamo de quienes estaban en la fila. Esa intervención, advierte, podría convertirse en otro motivo de tensión entre clientes y empleados.
Una de las dudas se concentra en el transporte de pasajeros. La Federación remarcó que los remises están entre los principales clientes del GNC y preguntó qué sucedería con quienes trabajan mediante Uber o Cabify. El texto menciona taxis y remises habilitados, pero no identifica expresamente a los vehículos que prestan servicios a través de aplicaciones.
“¿Hay que transformar la estación en policía de tránsito?”, cuestionaron. La pregunta resume el rechazo a que el personal de playa deba resolver diferencias entre categorías de usuarios mientras atiende los surtidores. Para los expendedores, esa tarea exige criterios claros y no debería quedar librada a la interpretación de cada trabajador.
La preocupación también se apoya en conflictos que, según FECRA, ya ocurren al exigir documentación o cumplir condiciones de seguridad. Mencionaron las discusiones por solicitar la oblea de GNC y señalaron que semanas atrás un playero y clientes fueron apuñalados en un episodio que vincularon con la exigencia de esa norma.

La entidad sumó otro motivo de fricción: el uso del casco por parte de los motociclistas. “También es una fuente de conflicto y violencia que las estaciones soportamos a diario”, expresaron. Desde esa experiencia, consideran que agregar controles sobre quién tiene derecho a una carga preferencial podría aumentar la exposición del personal.
FECRA cuestionó además la inclusión de patrulleros y ambulancias, al sostener que esos vehículos no utilizan gas. Con esa afirmación, la Federación apuntó a lo que considera un desconocimiento del parque automotor por parte de los impulsores de la propuesta.
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