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Dudan que el Gobierno asuma los cambios que consideran necesarios para hacer eficiente el sector pero estiman que llegarán inversores privados para asociarse con la empresa estatal debido al rol protagónico que tiene en el mercado. En primer lugar proponen subir los precios a los productores locales
El gran desafío del Gobierno Nacional es dar señales positivas a los capitales privados para seducirlos a apostar en el negocio del petróleo. El incremento que tuvo el barril en el mercado interno es un indicio de que el país irá, aunque lentamente, acomodando los costos de la cadena productiva a los valores que referencia el mundo, donde el crudo ya superó los 100 dólares.
Con respecto a los combustibles, según los entendidos en la materia los precios ya alcanzaron valores razonables y próximos a los de otros países de la región. Pero en el caso del gas la situación es claramente distinta, teniendo en cuenta que en promedio los productores locales reciben apenas US$ 2,70 el millón de BTU, mientras que a Bolivia se le está pagando algo menos de 9 dólares y a otros barcos provenientes de Medio Oriente entre 15 y 18.
Para Daniel Montamat, ex Secretario de Energía el Gobierno y ex director de YPF, se tienen que crear las condiciones para que las petroleras se interesen en invertir en exploración y nuevas refinerías. Si se acosa a los capitales privados con muchas exigencias, sin que se revise la política energética, las compañías van a continuar poniendo más bombillas en el mismo mate, advierte.
Seguramente el plan de YPF será continuar la exploración de la cuenca neuquina para paliar el déficit productivo pero en ese caso necesitará la asociación con otra petrolera que pueda aportar importantes sumas de dinero. En la zona se ha encontrado petróleo no convencional de alta calidad -en el área Vaca Muerta- además de gas rico en compuestos como el propano, el butano y el metano. Se necesita mucho capital y hoy el estado no lo dispone, aclaró Montamat.
El ahora asesor energético, no duda que las empresas conocen la película de la política energética argentina. Considera que se van a acercar a YPF porque tiene un rol protagónico pero alertó que las condiciones en las que se interesen “van a depender de la gestión que lleve adelante el estado en la petrolera. En ese sentido manifestó que el Gobierno tiene dos caminos para actuar sobre la empresa: transformarla en pionera del negocio, al estilo Petrobras, o convertirla en un ministerio para usarla como herramienta política.
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