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Con la habilitación de una estación estratégica en Choele Choel, el tramo sur quedó en condiciones operativas para abastecer camiones de gran porte. Se integra a una red que ya abarca el NOA, el centro y la región de Vaca Muerta.
La expansión del Gas Natural Comprimido para el transporte pesado sumó un nuevo hito con la habilitación de una estación de carga en Choele Choel, diseñada para operar con equipos de hasta 22,4 metros de longitud. Este avance no solo refuerza la infraestructura en la región patagónica, sino que termina de consolidar el denominado corredor sur, con tramos máximos de hasta 340 kilómetros entre nodos de abastecimiento.
De este modo, la red nacional de GNC para transporte pesado alcanza un grado de madurez que permite conectar distintas regiones estratégicas del país bajo un mismo esquema operativo. A los corredores ya desarrollados en el Norte y el Centro, se suma ahora el eje Vaca Muerta–Patagonia, configurando una malla que acompaña la evolución del transporte de cargas hacia alternativas más eficientes y competitivas.

El desarrollo de estos corredores responde a una lógica precisa: garantizar previsibilidad y autonomía a las flotas que adoptan el GNC como combustible. En ese sentido, la distancia entre estaciones, la capacidad de carga y la adaptación a unidades de gran porte se vuelven variables determinantes para asegurar la viabilidad del sistema.
En el caso del corredor NOA, que abarca rutas nacionales como la 16, 34 y 50, además de tramos provinciales en Jujuy, Salta y Tucumán, la cobertura efectiva se extiende entre 900 y 1.100 kilómetros. Allí operan entre 12 y 16 estaciones, con una distancia promedio de entre 60 y 80 kilómetros entre puntos de carga. Se trata de un esquema con alta concentración en los tramos que conectan Salta y Tucumán, mientras que hacia los extremos la densidad disminuye, reflejando las características propias de la demanda regional.
Por su parte, el corredor Centro se posiciona como el más desarrollado del país. Atraviesa rutas nacionales clave como la 6, 7, 8 y 9, además de otras vías provinciales que conectan Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza. Con una extensión de entre 1.500 y 1.800 kilómetros, este corredor cuenta con entre 35 y 45 estaciones, lo que permite una distancia promedio de apenas 35 a 50 kilómetros entre cargas. La fuerte densidad en el eje Rosario-Córdoba-Buenos Aires responde al alto volumen de tránsito y a la concentración de actividades logísticas, industriales y agropecuarias.
En tanto, el corredor vinculado a Vaca Muerta y la Patagonia presenta características diferentes. Se extiende a lo largo de rutas como la 3, 5, 33 y 225, principalmente en el sur de la provincia de Buenos Aires, con epicentro en Bahía Blanca y su área de influencia. Allí, la longitud considerada oscila entre los 700 y 900 kilómetros, con entre 10 y 14 estaciones operativas. La distancia promedio entre puntos de carga se ubica entre 70 y 100 kilómetros, una cifra mayor que en otras regiones debido a la menor densidad poblacional y a las particularidades geográficas.

La incorporación de la estación en Choele Choel resulta clave en este esquema, ya que permite cerrar brechas operativas y garantizar continuidad en trayectos de larga distancia. Además, habilita el tránsito de unidades de gran porte bajo condiciones similares a las de los corredores más desarrollados.
Este avance se inscribe en un proceso más amplio de crecimiento del GNC en el segmento pesado, donde ya se contabilizan más de 500 estaciones en todo el país que, en mayor o menor medida, están adaptadas o avanzan hacia la atención de este tipo de vehículos. La tendencia refleja no solo una búsqueda de reducción de costos operativos por parte de las empresas de transporte, sino también una línea de acción orientada a diversificar la matriz energética.
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