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A partir de la decisión del presidente de la Nación de abrir sesiones extraordinarias del Congreso desde el 2 de febrero para tratar la modernización de las normas laborales, las Estaciones de Servicio miran con interés un debate de impacto directo en la organización del trabajo.
Las Estaciones de Servicio se ubican otra vez frente a una discusión política que promete impacto directo en su funcionamiento cotidiano. La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional reabrió discusiones largamente postergadas y el sector expendedor analiza el alcance de los cambios con una mirada práctica, lejos de los eslóganes y centrada en la necesidad de reglas más claras para una actividad que opera sin pausas y con altos niveles de formalidad.
Ante la continuidad de circunstancias como los costos crecientes y márgenes cada vez más estrechos, los operadores coinciden en que el problema no es el régimen laboral en sí, sino la acumulación de zonas grises que derivan en conflictos y causas judiciales. La preocupación pasa por la dificultad para proyectar a mediano plazo, el peso de las indemnizaciones y la incertidumbre que genera la litigiosidad, factores que condicionan tanto la inversión como la incorporación de personal.

Consultado por Surtidores, el senador de La Libertad Avanza por Neuquén, Mario Pablo Cervi, con trayectoria en temas energéticos y exvicepresidente de la Comisión de Energía de Diputados, destacó algunos aspectos del proyecto que resultan atractivos para rubros con fuerte estacionalidad. “Creo que tiene puntos interesantes como el banco de horas, que en zonas turísticas o en momentos de mayor demanda permite organizar mejor al personal y compensar picos de trabajo”, explicó.
Cervi agregó que, más allá de esa herramienta, el proyecto contempla incentivos para formalizar empleo, aliviando la carga de multas y sanciones para quienes registren trabajadores no declarados, lo que puede traducirse en más previsibilidad para quienes ya operan en blanco y aspiran a sostener ese modelo. Ese enfoque, dijo, “favorece a todas las actividades que buscan estabilidad en la relación laboral sin resignar derechos básicos”.
El senador también enfatizó otra ventaja de los cambios propuestos: la regulación de modalidades contractuales más flexibles y claras para contrataciones temporales o por proyecto, lo que, según su lectura, permite a las estaciones gestionar sus plantillas con mayor ajuste a la demanda real. “Esto no solo es útil para temporadas altas, sino también para ordenar la gestión interna sin aumentar la conflictividad”, apuntó.

En la misma línea, Cervi valoró que la reforma incluye mecanismos que buscan reducir los costos asociados a conflictos judiciales, uno de los factores que más pesa en la percepción de riesgo de los empresarios. “Si las reglas son claras y se derriban barreras a la judicialización excesiva, vamos a ver un clima más propicio para sostener empleo formal y atraer inversión al sector”, afirmó.
Finalmente, el senador resumió la postura que identifica con las expectativas del sector: “Las Estaciones de Servicio tienen muy buenos niveles de empleo formal y los empresarios quieren seguir en ese camino. Hay una inquietud grande por las indemnizaciones, la industria del juicio y otros factores que generan incertidumbre permanente. La reforma debe servir para bajar la litigiosidad sin afectar derechos esenciales de los trabajadores y abrir una etapa donde el expendio de combustibles pueda operar con mayor certidumbre”.
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