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Expertos en energía apuntan que la cotización de la moneda extranjera en el mercado negro tiene cada vez mayor incidencia en los costos de la industria petrolera. Advierten que está complicando el desarrollo de las inversiones y que se están frenando los planes de largo plazo
Como consecuencia de los controles que está llevando adelante la Secretaría de Comercio Interior en la City porteña, la moneda extranjera bajó algunos centavos en los últimos días, hasta ubicarse cerca de los 10,03 pesos. El oficial, por su parte, permanece sin cambios bruscos, por lo que ayer se negociaba a 5,18 para la compra y 5,23 para la venta.
Jorge Gaimaro, directivo del Instituto Argentino de la Energía “General Moscóni” explica que “cualquier movimiento que se produzca en la cotización de la divisa oficial repercute en las operaciones de comercio exterior, dado que nuestro país es un fuerte importador de insumos energéticos”.
Como agravante, durante el primer trimestre del año las compras de combustibles y lubricantes al exterior se incrementaron más de 56 por ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
No obstante, enfoca que “el problema está centrado en el valor de la divisa no oficial –dólar “blue”- , que es en el que está referenciada la industria”. Señala que no sólo afecta el costo de los insumos energéticos, sino también de los productos y equipamientos para la industria.
Con respecto al plan de negocios que presentó YPF, que involucra 37.200 millones de dólares hasta 2017, sostiene que “las medidas tomadas – por el Gobierno – impiden el flujo de inversiones necesarios para impulsar la actividad”. Alta inflación, dólar descontrolado, perdida de la competitividad, congelamiento de precios y falta de reglas claras arman el combo.
“El tema es cómo conseguir más dólares a lo largo del tiempo y en forma creciente”, analiza.
Gaimaro nota que en el sector empresario se generó una gran desconfianza debido a “los sucesivos golpes de timón” en la política energética, sumado a la incertidumbre que provocó la expropiación del Grupo Repsol en YPF. “Estas cuestiones hacen que las inversiones estén más que demoradas”, alerta.
Hasta el momento, se sabe muy poco acerca de los avances del plan de explotación de hidrocarburos no convencionales que elaboró YPF. Si bien se puede observar que la empresa busca financiamiento a través de la emisión de bonos y aumentando el precio de los combustibles al público, en cuanto a las tareas de exploración de nuevos pozos, hay pocas novedades.
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