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El fenómeno meteorológico puede combinar precipitaciones intensas, ráfagas y granizo en un mismo episodio. Especialistas en seguros y seguridad e higiene detallaron qué instalaciones quedan más expuestas, qué controles realizar y cuándo corresponde detener el despacho de combustibles.
El Niño puede convertirse en un factor de riesgo para las Estaciones de Servicio si se traduce en una mayor frecuencia e intensidad de tormentas. Lluvias copiosas, viento fuerte, granizo y anegamientos pueden presentarse juntos y afectar desde los techos y sistemas eléctricos hasta los tanques subterráneos, los equipos y la mercadería almacenada.
Marcelo Deve, de Tiempo de Seguros, explicó a Surtidores que la combinación de estos fenómenos obliga a los operadores a revisar las instalaciones antes de los episodios más severos. Una filtración en un techo o un desagüe obstruido pueden convertirse en problemas mayores cuando en pocas horas cae una gran cantidad de agua.
Por eso, una de las primeras tareas consiste en verificar techos, canaletas y desagües pluviales. Las filtraciones deben repararse y las cañerías tienen que encontrarse libres de obstrucciones para garantizar la evacuación del agua. La acumulación sobre una cubierta también puede incrementar la carga sobre la estructura y elevar el riesgo de daños.

El viento y el granizo agregan otros puntos de atención. Toldos, cartelería, elementos exteriores y estructuras expuestas pueden sufrir roturas o desprendimientos, mientras que el ingreso de agua puede alcanzar sectores eléctricos o áreas destinadas al almacenamiento.
Deve recomendó además que cada operador conozca el plan de contingencia del municipio en el que funciona la estación. En zonas particularmente expuestas a crecidas, las autoridades ya cuentan con mecanismos para actuar ante inundaciones. Saber qué accesos pueden quedar afectados y qué medidas se prevén permite anticipar decisiones si el establecimiento queda rodeado por agua.
La mercadería y los equipos almacenados constituyen otro punto vulnerable. Ante una advertencia de inundación, los bienes que puedan dañarse deberían elevarse o trasladarse a un sector seguro antes de que comience el anegamiento.
El seguro es otro aspecto que requiere una revisión anticipada. Fernando Tornatto, socio de Deve, explicó que muchas pólizas incluyen cobertura por inundación, pero no necesariamente todas ni bajo idénticas condiciones.
El operador debe comprobar si su contrato contempla específicamente ese riesgo y cuáles son sus límites. Las aseguradoras pueden establecer sublímites o distintos parámetros para determinar cuándo se considera configurado el siniestro. También pueden existir exigencias respecto de cómo deben almacenarse las mercaderías.

Tornatto señaló que en muchos casos se exige mantener los bienes estibados al menos 15 centímetros por encima del piso. Sin embargo, aclaró que la condición debe verificarse en cada póliza.
Los sistemas eléctricos requieren un control específico. Los ingenieros Carlos Cozzolino y Marcelo Pontalti, asesores de Seguridad e Higiene de la Federación de Entidades de Combustibles indicaron que las instalaciones deben ajustarse a la normativa vigente y contar con puesta a tierra, disyuntores, protecciones térmicas y cableado reglamentario.
También recomendaron realizar mediciones periódicas de tableros y sistemas de puesta a tierra. Si el agua alcanza estos componentes, no se debe restablecer el suministro sin comprobar previamente que las instalaciones sean seguras.
En los tanques subterráneos, el control debe abarcar tapas, sellos, tuberías y válvulas de retención. El objetivo es evitar que el agua pueda ingresar al sistema de almacenamiento. Cuando existen sistemas de monitoreo, también debe comprobarse el funcionamiento de los sensores de nivel, presión y temperatura.
Estas herramientas pueden conectarse a una consola central o a la nube mediante tecnología IoT y permiten controlar el volumen almacenado, detectar variaciones anormales, advertir sobre posibles pérdidas y generar alertas por sobrellenado.
El procedimiento cambia completamente si aparece agua dentro de un tanque de combustible. Cozzolino indicó que ante una sospecha o confirmación debe detenerse el despacho y comunicarse la situación al personal y al responsable del establecimiento.
Una vez confirmada la presencia de agua, se debe determinar su cantidad y establecer el origen, revisando posibles fallas de hermeticidad, válvulas u otros componentes. El líquido debe retirarse con equipamiento antiexplosivo y ser entregado para su tratamiento a una empresa o entidad autorizada.
La gestión de esos residuos debe quedar documentada mediante un certificado de tránsito y otro que acredite su disposición o destrucción final. Antes de reanudar la venta también debe realizarse una prueba de calidad del combustible.
El impacto de El Niño no se limita entonces a la posibilidad de que una estación se inunde. Una tormenta severa puede comprometer estructuras, interrumpir el suministro eléctrico, dañar equipamiento, afectar mercadería y, en determinados casos, introducir agua en el sistema de almacenamiento de combustibles.
Deve, Tornatto, Cozzolino y Pontalti coinciden en que la respuesta más efectiva comienza antes de la tormenta: revisar la infraestructura, despejar los desagües, controlar las instalaciones eléctricas y los tanques, proteger los bienes, conocer el plan municipal y verificar qué cubre realmente el seguro. Si el agua llega al combustible, la prioridad es detener el despacho, identificar el origen, retirar los residuos mediante operadores habilitados y comprobar la calidad del producto antes de volver a vender. Son medidas concretas que pueden limitar el impacto económico y operativo de un episodio climático severo.
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