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La caída en el consumo de gasoil profundiza la rivalidad entre petroleras, que ajustan estrategias para captar a un agro golpeado por la recesión.
El 2024 trajo alivio para el campo argentino. Tras años marcados por la sequía, la producción agrícola se vio beneficiada por la mejora en las condiciones climáticas y la recuperación de la cosecha. Sin embargo, esta reactivación no fue suficiente para revertir la baja demanda de gasoil, combustible clave para las actividades agropecuarias. Esta situación encendió la competencia en el mercado mayorista, donde las petroleras buscan captar clientes en un contexto de menor consumo y fuerte presión económica.
En diálogo con surtidores.com.ar, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Catamarca y referente del sector, Cayo López, explicó que esta pulseada es una reacción directa al escenario recesivo que atraviesa la economía argentina. “Si bien la cosecha mejoró, la demanda de gasoil está lejos de lo que esperábamos para esta etapa del año”, señaló. El dirigente remarcó que la situación afecta principalmente a los pequeños y medianos productores rurales, que son quienes más sufren el impacto de la caída en la actividad y las restricciones financieras.
Esta baja en la demanda obligó a las petroleras a redefinir sus estrategias comerciales para sostener y ampliar su base de clientes. Según López, las empresas del sector debieron desplegar políticas más agresivas de ventas, centradas en captar la atención de un agro que hoy cuida cada peso. “Estamos viendo una mayor flexibilidad en las condiciones de venta, con descuentos especiales que no eran habituales en años anteriores”, detalló.
Entre las principales tácticas se destaca la extensión de los plazos de pago en las cuentas corrientes. Ahora, en muchos casos, las petroleras otorgan financiamiento superior a los 30 días para los operadores y distribuidores mayoristas, permitiendo a los productores espaciar sus pagos y aliviar su situación financiera. “También hay una revisión de los esquemas de comisiones”, agregó López, quien mencionó que algunas compañías ofrecen hasta 4 o 5 puntos porcentuales adicionales en comisiones para operaciones que superen ciertos volúmenes mínimos.
Este nuevo esquema de incentivos comerciales busca sostener un mercado que, pese a la mejora en la cosecha, no logra despegar en términos de consumo, donde la cautela del productor a la hora de invertir impacta directamente en la compra de combustibles.
“Estamos en un momento donde la flexibilidad es fundamental. Las petroleras están entendiendo que, si no se adaptan, pierden mercado”, afirmó López. En este sentido, destacó que las decisiones comerciales más agresivas se volvieron herramientas esenciales para garantizar la sostenibilidad de los negocios ligados al gasoil.
La competencia también se hace sentir entre las propias Estaciones de Servicio y distribuidores mayoristas, que deben adaptarse a este nuevo panorama de márgenes ajustados y clientes más exigentes. “Los productores hoy comparan más, analizan todas las opciones antes de definir dónde comprar y cómo pagar”, subrayó el dirigente.
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