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La Secretaría de Energía avanza en cambios regulatorios y un esquema de estabilidad fiscal para atraer inversiones. El combustible busca posicionarse como una alternativa viable dentro de la matriz del transporte, con beneficios tanto económicos como ambientales.
Durante el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo, realizado la semana pasada en Buenos Aires, la secretaria de Energía, María Tettamanti, junto a la directora de GLP, Paula Pellegrini, anunciaron que el organismo tiene entre sus objetivos el desarrollo del GLP Automotor, un segmento con escasa penetración en el país pero con amplio margen de crecimiento.
Según explicaron las funcionarias, la estrategia oficial contempla la actualización del marco normativo para facilitar la expansión de la infraestructura y promover la participación del sector privado. En ese sentido, se busca generar condiciones que incentiven inversiones en estaciones de carga, conversión vehicular y servicios asociados a esta alternativa energética.

En paralelo, la Secretaría trabaja en la elaboración de un proyecto de Ley de Estabilidad Fiscal, orientado a otorgar previsibilidad por un plazo de diez años a las inversiones vinculadas al desarrollo del GLPA. La iniciativa apunta a reducir la incertidumbre y mejorar las condiciones de financiamiento para proyectos de mediano y largo plazo.
Consultado por Surtidores, Ignacio Barousse, gerente de Nuevos Negocios de Gasener y exdirector Nacional de Refinación y Comercialización, consideró oportuno el impulso oficial a este tipo de iniciativas. “La Argentina muestra exportaciones crecientes de petróleo crudo, gas natural y GLP, mientras que al mismo tiempo importa gasoil y naftas, principalmente para el transporte. Hay una oportunidad clara de sustituir esas importaciones con combustibles disponibles localmente”, afirmó.
En esa línea, el directivo señaló que el desarrollo del GLP Automotor permitiría mejorar la balanza comercial energética, al tiempo que contribuiría a reducir costos logísticos y emisiones contaminantes. “Se trata de una alternativa eficiente para determinados segmentos, especialmente en regiones donde no llega el gas natural por redes”, agregó.
Barousse identificó al Noreste Argentino como el área con mayor potencial para la expansión del GLPA. Provincias como Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones concentran actualmente unas seis estaciones de carga de este combustible y un parque creciente de vehículos convertidos. La combinación de demanda insatisfecha y limitaciones en el acceso a otras fuentes energéticas configura un escenario favorable para su desarrollo.
Asimismo, destacó que el GLPA podría consolidarse como una solución competitiva en localidades sin acceso a la red de gas natural, donde las alternativas suelen ser más costosas. En estos casos, la posibilidad de contar con un combustible más económico y de menor impacto ambiental abre una ventana de oportunidades tanto para usuarios particulares como para flotas comerciales.
No obstante, en gran parte del país el Gas Natural Comprimido mantiene una ventaja significativa gracias a su infraestructura ya instalada. Con más de 2.000 Estaciones de Servicio y una importante capacidad ociosa, el GNC ofrece precios altamente competitivos, con ahorros que pueden superar el 60 por ciento respecto de las naftas y el gasoil.
En este escenario, Barousse subrayó que existe una oportunidad relevante para avanzar en la gasificación del transporte, tanto en vehículos livianos como pesados. “Argentina cuenta con excedentes de producción de gas natural y necesita reducir los costos asociados al transporte. El desarrollo de estas alternativas es una herramienta concreta para lograrlo”, indicó.

El especialista también remarcó que una mayor penetración del GNC y del GLPA permitiría reducir de manera significativa las importaciones de combustibles líquidos, con impacto directo en la estructura de costos del sistema energético. A su vez, esta dinámica podría traducirse en una disminución sostenida de los precios al público.
“Si se logra desarrollar la demanda de estos combustibles, se podrían eliminar importaciones y generar un efecto positivo en los precios finales. Es una vía para alcanzar una reducción genuina y sostenible en el tiempo”, concluyó.
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