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Ya funcionan 211 instalaciones aptas para grandes vehículos y casi 300 están en proceso. La iniciativa busca reducir costos logísticos, mejorar la competitividad y acompañar la reconversión del transporte público y de cargas.
El Ente Nacional Regulador del Gas avanza en el desarrollo de corredores de Gas Natural Comprimido destinados al transporte pesado y a los servicios de transporte público de pasajeros, una estrategia que responde a la creciente incorporación de camiones y buses de mayor porte impulsados por gas natural. El objetivo central es acompañar la transformación del sistema de transporte, ofreciendo una alternativa más eficiente en términos de costos operativos y con un desempeño técnico equiparable a los estándares ambientales Euro 5.
La adopción del GNC por parte del transporte pesado se explica, principalmente, por su menor costo por kilómetro recorrido frente al gasoil, un factor clave en un país donde los costos logísticos representan entre el 18 y el 32 por ciento del valor final de los productos, según datos del Banco Mundial. Este porcentaje es sustancialmente superior al registrado en los países de la OCDE, donde los costos logísticos suelen ubicarse entre el 8 y el 9 por ciento. En Argentina, esta brecha se profundiza debido a que cerca del 95 por ciento de las mercancías se transportan exclusivamente por camión, a diferencia de Europa, donde la infraestructura permite una mayor diversificación entre transporte ferroviario y marítimo.

En este contexto, la posibilidad de reducir el costo por kilómetro recorrido se vuelve un factor decisivo para mejorar la competitividad de la economía. Los corredores de GNC se presentan así como una herramienta estratégica, al estar conformados por rutas, autopistas y autovías que conectan estaciones de carga habilitadas para abastecer tanto a camiones como a unidades de transporte público de pasajeros en distintos puntos del territorio nacional.
Para garantizar la seguridad pública en este proceso, el ENARGAS estableció condiciones técnicas, asegurativas y legales específicas que deben cumplir las estaciones de carga. Estos requisitos fueron reglamentados a través de la norma técnica NAG-420 y su Adenda Nº 1, aprobadas mediante la Resolución ENARGAS Nº 467/2024. El marco regulatorio fue diseñado con criterios de flexibilidad, con el propósito de facilitar la concreción de inversiones sin resignar los estándares de seguridad.
El organismo regulador trabaja de manera articulada con distribuidoras de gas, cámaras empresarias, proveedores tecnológicos, consejos profesionales, especialistas y federaciones de empresas de logística y autotransporte. Esta coordinación busca agilizar la implementación y la habilitación de los proyectos, promoviendo un desarrollo ordenado y seguro de la infraestructura necesaria para abastecer al transporte pesado.

Actualmente, existen 211 estaciones de carga habilitadas para atender vehículos de gran porte, mientras que cerca de otras 300 se encuentran en proceso de obtener la autorización correspondiente. De ese total, 138 estaciones ya cuentan con surtidores de alto caudal, una tecnología que permite abastecer grandes volúmenes de gas en menos tiempo, reduciendo de manera significativa los tiempos de espera y optimizando la operación logística de camiones y autobuses.
Con el objetivo de mejorar la experiencia de los usuarios, el ENARGAS desarrolló un aplicativo web con un mapa interactivo que permite visualizar la ubicación de las estaciones habilitadas para transporte pesado. La herramienta está disponible tanto en dispositivos móviles, a través de la aplicación miENARGAS, como en computadoras personales mediante un tablero web. El sistema ofrece filtros de búsqueda por distribuidora zonal, bandera de la estación, longitud máxima de vehículo admitida y disponibilidad de surtidores de alto caudal, facilitando la planificación de recorridos.
El aplicativo incorpora además un análisis geoespacial que permite abrir la ubicación de cada estación directamente en Google Maps, brindando indicaciones de viaje desde la posición actual del usuario. Esta funcionalidad resulta especialmente relevante para el transporte de larga distancia, donde la previsibilidad en el abastecimiento es un factor clave para la eficiencia operativa.
En paralelo al desarrollo de los corredores de GNC, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires asumió el compromiso de avanzar hacia la carbono neutralidad, con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Actualmente, casi la totalidad de la flota de colectivos urbanos utiliza diésel, un combustible que genera elevados niveles de emisiones, contaminación sonora y un impacto negativo en la calidad del aire.

Frente a este escenario, la reconversión tecnológica del transporte público se posiciona como uno de los principales desafíos. El Plan establece como meta alcanzar, para el año 2050, una flota de transporte automotor de pasajeros compuesta en un 100 por ciento por vehículos de cero emisiones. En línea con este objetivo, el 11 de julio de 2025 se sancionó la Resolución Nº 111/2025 de la Secretaría de Transporte porteña, que dispone que, a partir del 1º de enero de 2027, todas las unidades cero kilómetro que se incorporen al sistema deberán contar con motorización a GNC o eléctrica.
En la actualidad, ya circulan cerca de 800 vehículos pesados dedicados a GNC, principalmente de las marcas Iveco y Scania, con presencia también de Agrale, Yutong y Zhongtong. A este parque se sumarán en el corto plazo al menos 70 nuevas unidades próximas a su patentamiento, además de 150 colectivos destinados al transporte público de pasajeros de la empresa Metropol, consolidando un proceso de transformación que promete redefinir el futuro del transporte en la Argentina.
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