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Con un superávit de casi 200.000 m³, el mercado cerró el primer mes del año con un saldo positivo, sostenido por una mayor elaboración local y menores importaciones. Las refinerías operaron al máximo nivel de capacidad desde julio de 2015.
El Balance Comercial de combustibles líquidos —que incluye gasoil grado 2 y grado 3, y naftas grado 2 y grado 3— correspondiente a enero de 2025 arrojó un resultado favorable de 194.294 metros cúbicos. Esta cifra se explica por una combinación de factores donde la elaboración doméstica mostró una mejora del 4,9 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, mientras que las importaciones registraron una caída del 18,8 por ciento, reflejando una menor necesidad de productos del exterior para cubrir la demanda interna.
El dato relevante es que, a pesar de la leve alza en las ventas, el sistema se mantuvo sólido, sin reportes de faltantes en Estaciones de Servicio ni en sectores productivos que dependen del gasoil, como el agro o el transporte de carga. La importación de diésel cubrió el 7,87 por ciento de las ventas totales, mientras que en el caso de las naftas ese índice fue algo superior, alcanzando el 11,17 por ciento. Sin embargo, estos valores muestran una disminución en la dependencia de importaciones, ya que en períodos anteriores llegaron a niveles bastante más elevados.
Los datos históricos del Balance Comercial, tomando como referencia cada mes de enero desde 2010, evidencian que desde 2015 todos los inicios de año presentaron saldos positivos. No obstante, el desempeño de enero de 2025 destaca por ser el más elevado de la última década, con un superávit de casi 200.000 m³ de combustibles líquidos.
En el desagregado por productos, el gasoil grado 3 y la nafta grado 3 fueron los principales responsables del saldo positivo, con aportes significativos de 184.318 y 108.872 m³ respectivamente. En contraste, tanto el gasoil común como la nafta súper, presentaron balances negativos, pero fueron ampliamente compensados por las categorías premium.
Alberto Fiandesio, exsubsecretario de combustibles de la Nación, señala que este comportamiento es llamativo si se lo observa en el contexto actual. “Contra la lógica de un mercado con ventas estables o en leve caída, el nivel de procesamiento de petróleo en las refinerías locales se sostiene alto“, afirma. Según reveló, la capacidad instalada de las refinerías operó al 87,1 por ciento durante enero de 2025, el valor más alto desde julio de 2015. Además, tanto biodiesel como bioetanol mostraron incrementos en su producción respecto al año pasado, lo que también contribuyó al equilibrio de la oferta.
El resultado positivo del balance de enero refleja una tendencia que el sector viene consolidando desde mediados de la década pasada, pero que cobra mayor relevancia en el escenario actual de menores importaciones y mayor producción local. “El aprovechamiento de la capacidad instalada y la eficiencia en la refinación permiten reducir la exposición a la volatilidad del mercado internacional de combustibles“, subrayó Fiandesio.
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