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La volatilidad internacional que empuja hacia arriba el precio de la nafta empieza a reconfigurar el negocio energético. En ese movimiento, las Estaciones de Servicio encuentran
La transición hacia nuevas formas de movilidad suma señales concretas. Tiempo atrás, el exministro de Transporte Guillermo Dietrich había anticipado en diálogo con Surtidores una definición que hoy cobra mayor peso: “Si yo tuviese una Estación de Servicio hoy no dudaría en poner puntos de carga de autos eléctricos”. Su lectura apuntaba a un cambio estructural en el negocio, con usuarios que, aun teniendo opciones de carga domiciliaria, dependerán de la red pública por limitaciones de espacio o infraestructura.
Para las bocas de expendio, la oportunidad aparece en la diversificación: sumar cargadores eléctricos comienza a perfilarse también como una respuesta concreta frente a la pérdida de previsibilidad en el negocio tradicional de los combustibles.

En ese sentido, el CEO y fundador de Chargebox Net, Nicolás Nervi, fue categórico al analizar el momento actual: “El aumento sostenido de los combustibles fósiles es, sin duda, el catalizador final para la movilidad eléctrica en Argentina. Hoy, la ecuación económica es irrebatible: mientras la nafta se vuelve un costo difícil de predecir, cargar un vehículo eléctrico en casa cuesta menos de una décima parte de lo que cuesta llenar un tanque”.
El ejecutivo sostuvo además que los incentivos locales terminan de inclinar la balanza: “Si a eso le sumamos que en distritos como CABA contás con exención total de patentes y peajes gratis, la decisión de compra deja de ser solo ecológica para volverse una decisión financiera inteligente”.
Desde la empresa remarcan que el crecimiento del parque automotor electrificado ya no es marginal. “Estamos ante un cambio de paradigma. Los más de 50.000 vehículos electrificados que proyectan entrar al país este año no son solo una ‘novedad’; son autos con prestaciones de lujo, mantenimiento nulo y una eficiencia que el motor a combustión simplemente no puede alcanzar”, agregó Nervi en diálogo con Surtidores.
El despliegue de infraestructura acompaña esa tendencia y empieza a vincularse de manera directa con las Estaciones de Servicio. “Ya superamos los 110 puntos y nuestro plan para este 2026 es sumar 150 cargadores más, priorizando la carga rápida. El usuario necesita saber que, si bien el 80% de sus cargas serán en el hogar mientras duerme, nosotros estamos cubriendo el país con tecnología que permite recuperar el 50% de la batería en lo que se tarda en tomar un café”, explicó.
Para los operadores, este cambio implica más que sumar un servicio: permite captar un nuevo flujo de clientes en momentos donde el consumo de combustibles líquidos puede resentirse por la escalada de precios. A su vez, redefine el tiempo de permanencia del usuario y abre la puerta a nuevas unidades de negocio dentro de la estación.
No obstante, desde el ámbito técnico advierten que la evolución de los costos energéticos no será exclusiva de los combustibles líquidos. Roberto Ignacio Stazzoni, director de Electromovilidad en ABB y referente académico, planteó una mirada más amplia: “Es un poco difícil hacer un pronóstico, porque lo que va a subir es la energía en general, provenga de hidrocarburos o de otras fuentes. Los energéticos terminan compitiendo entre sí, con lo cual van a subir los hidrocarburos, pero seguramente también suba la electricidad”.

Según precisó, la decisión del usuario estará atada a las señales de precios que reciba en cada mercado. “Hay que ver cómo se orientan esas variables, pero creo que va a subir todo. Con lo cual es difícil hacer un diagnóstico lineal”, señaló.
En ese marco, tanto Nervi como Stazzoni coincidieron en que las Estaciones de Servicio comienzan a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de la red energética. “La transición es ahora, y cuanto más suba la nafta, más rápido veremos a los argentinos elegir la electricidad”, afirmó el primero, mientras que el especialista de ABB remarcó que “más allá de las variaciones de precios, el crecimiento del vehículo electrificado responde a una lógica de eficiencia y costos a lo largo de todo su ciclo de vida que lo seguirá posicionando en el mercado”.
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