Activar/Desactivar Leer Página
Según informaron desde la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) de los 643.912 vehículos que se comercializaron el año pasado, 620.867 consumen naftas. La paridad en los precios con el gasoil y la posibilidad de transformación al GNC explican en parte la tendencia
Durante 2012 la industria produjo 643.912 autos, de los cuales apenas 23.045 fueron lanzados con motores gasoleros, que representan tan sólo un 3,58 por ciento. Asimismo, sumando los vehículos livianos, principalmente utilitarios y otros rodados, la cifra asciende a 805.564, y la proporción que utiliza naftas también sigue siendo claramente superior, del 86 por ciento. Los datos fueron aportados por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).
Este cambio en el sector fue interpretado por las petroleras y coincide con las estadísticas de consumo de combustibles que releva periódicamente la Secretaría de Energía. El año pasado, la producción de nafta súper creció 8,6 por ciento, mientras que el expendio de gasoil cayó 2.5 en su variedad tradicional. Asimismo, el Premium, debido a las dificultades que tuvieron las empresas para importarlo, se desplomó un 14,7 por ciento.
Estos cambios en el mercado hicieron que de cada 100 litros que salen de los picos de los surtidores argentinos actualmente, 54 sean de diesel y 46 de naftas. La canasta de combustibles quedó compuesta por un 46.4 por ciento de gasoil Grado 2; 7.5 de Ultra; 34 por ciento de nafta súper; 11.5 de Premium y 0.6 de Normal.
Esta creciente preferencia por las naftas tiene que ver con la equivalencia de precios que existe entre una y otra variedad de combustible. Hoy en día, para los consumidores no es rentable pagar un importe más alto por la compra de un vehículo gasolero, dado que el ahorro que genera su uso no lo justifica.
Además, la versión naftera permite la conversión al GNC, una alternativa que muchos automovilistas evalúan cada vez con mayor frecuencia. La tecnología que alcanzaron los equipos garantiza un buen funcionamiento en el mediano y largo plazo, sin afectar la mecánica. Las ventas de sistemas de quinta generación así lo confirman
Por otra parte, los vehículos de alta gama que se lanzan al mercado tampoco son muy amigables con la calidad del gasoil local. Si bien todas las refinerías avanzan en la optimización de los combustibles y la cartera energética va actualizando las especificaciones técnicas, por el momento los usuarios prefieren que sean nafteros para después cargar su variedad Ultra.
DEJANOS TU COMENTARIO!