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La escasez de combustibles forjó un nuevo escenario donde se privilegian los segmentos más rentables y seguros. Uno de ellos es la venta mayorista, un canal que quedó afuera de la férrea vigilancia del gobierno y es aprovechado por algunas compañías, especialmente las refinadoras
El recorte operado por la mayor distribuidora de combustibles que atiende a las estaciones de servicio independientes, DAPSA, no tuvo su correlato en otras empresas del rubro. Empresarios mayoristas consultados por este medio afirmaron que Esso y Shell los proveen normalmente, aunque con la salvedad de que lo hacen a precio de surtidor.
El impacto de este diferencial debe ser asumido por el expendedor cuando recibe el producto en su estación de servicio, que a su vez debería trasladarlo al consumidor final. Claro que para no quedar fuera del mercado, tienen que resignar parte de su ganancia y acomodarlo a valores similares de los que ofrecen sus competidores de bandera más próximos.
El canal mayorista era hace unos años atrás el bocado más preciado de las petroleras. Estaba afuera de la férrea vigilancia del gobierno y se cobraba a precios muy por encima de lo que ofrecía la estación de servicio aun de la misma marca. Eran tiempos en que arreciaba la escasez de gasoil y las ventas directas eran una buena alternativa de las empresas para recuperar rentabilidad.
Pero en desmedro de los estacioneros, que mientras colgaban las mangueras por no disponer de producto observaban impávidos como pasaban los camiones cisterna con rumbo al campo o las empresas de transportes. La situación era tal que mereció un capítulo del proyecto de Ley de comercialización de combustibles presentado al Congreso Nacional que establece que las petroleras no podrán vender, suministrar o abastecer combustibles y productos derivados del petróleo en forma directa a empresas de transporte y establecimientos agropecuarios de todo tipo y que en estos casos deberá realizarse a través de las estaciones de servicios.
En este momento el derivado que falta no es el gasoil sino la nafta; su principal demandante es el consumidor y los únicos en condición de ofrecerlos son los expendedores. Por eso algunas compañías decidieron mantener el volumen destinado al sector mayorista de manera de recuperar un beneficio que las autoridades les dificultan obtener.
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