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El ex Subsecretario de Combustibles de la Nación, Alberto Fiandesio, reconoce la tendencia en alza pero descree que el consumo de estos productos desplace a los legendarios nafta súper y Gasoil Grado 2, al menos en el corto plazo.
La venta de naftas y diesel de altas prestaciones de calidad está en aumento. Desde los últimos cinco años el volumen consumido en estaciones de servicio se ha duplicado, a consecuencia de los requerimientos de las nuevas tecnologías motrices que demandan productos más sofisticados y de gran calidad.
No obstante tamaña evolución, el ex Subsecretario de Combustibles de la Nación, Alberto Fiandesio desconfía que en el mediano plazo superen a los tradicionales. “No lo veo posible”, expresó ante la consulta de surtidores.com.ar.
El ex funcionario explica su teoría con números concretos: “en el caso de las naftas, la suma de ventas de G1 y G2 en el 2014 fue de 6.188.566 m3, mientras que la G3 fue de 1.892.478. La diferencia es de 4.299.088 m3”.
“Esa misma brecha en 2013 había sido de 4.258.673, o sea, con muy poca amplitud. En definitiva, si bien la tendencia es a un mayor crecimiento de las Premium, un cruzamiento solamente se daría en muy largo plazo”, precisa Fiandesio. Asimismo hace hincapié en la imposibilidad de las refinerías locales de no poder elaborar más que hasta un cierto volumen de este tipo de derivados.
“En el caso del gasoil la situación es aún más diferenciada ya que en el 2014 se vendieron 11.754.066 de G2 y 1.660.957 de G3. Un acercamiento en lo inmediato es imposible”, afirma sin dudar.
El regreso de la nafta común
Fiandesio se refirió también a la vuelta a los surtidores de la nafta común, en especial en la región del NOA de la mano de Refinor. “Nuestra particular economía petrolera en la que el valor del crudo (y por ende de los subproductos) está por encima del costo internacional, exportar excedentes es ruinoso. Se produce con un crudo de 77 u$s/bbl (Medanito) y se exporta a un crudo de 40 u$s/bbl. Evidentemente la operación no cierra. En definitiva, cada metro cúbico que se pueda introducir en el mercado interno evitando su exportación será margen ganado”, revela.
En este sentido recordó que, en general, las naftas que se exportan son excedentes de bajo valor octánico. “En el caso del gasoil, el país es importador neto por lo que no se genera esta situación”, señaló. “También es posible, y esto ha sucedido en muchas etapas de la historia, que exista menor poder adquisitivo y el mercado de la nafta común demande volumen”, agregó Fiandesio.
Finalmente y consultado sobre los aspectos que le sugeriría modificar a una nueva gestión en el sector de los combustibles, Fiandesio respondió: “que la Secretaría de Energía recupere el valor institucional que le permita establecer y ejecutar las políticas del área tal como lo determina el plexo normativo vigente”.
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