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Martes, 11 de julio 2017

Apuntalan la rentabilidad del negocio principal

Dependiendo de la zona y del objetivo comercial, cada estacionero opera su propia tienda o la terceriza

Según el interés particular y la visión empresaria del expendedor de combustibles, cada cual evalúa la opción más viable respecto de la operación de los locales de conveniencia. ¿Traccionan la venta de naftas o son un negocio en si mismo?

Por Surtidores

De acuerdo a un sondeo realizado por surtidores, las tiendas de las bocas de expendio que pertenecen a la Red de YPF, que se encuentran en zonas muy transitadas de las principales rutas argentinas, muchas veces “subsidian” los costos operativos de la playa, como sueldos y otras inversiones, debido a la importante cantidad de clientes.

Pero diferente es el caso de aquellas expendedoras de la petrolera estatal que están emplazadas en ciudades, las cuales, ven como mejor alternativa, mantener el servicio de “Servicompras”, sin el despacho de comidas calientes, y adquiriendo productos de kiosco en los mayoristas independientes.

La decisión es muy personal de acuerdo a las características y la visión integral que cada uno tenga del negocio”,  consideró Marcelo Pirri, el Titular de la Cámara de Río Negro y Neuquén, quien además tiene contrato con la bandera YPF.

El empresario dijo también: “En mi caso mi volumen de venta no alcanza a cubrir los costos, pero con la tienda convencional, muchas veces los clientes entran a comprar y de paso cargan nafta, por lo que cumple con la función de ayudar al negocio de los combustibles, al igual que el lubricentro YPF Boxes”.

Sin embargo, no todos los expendedores tienen una estructura financiera capaz de comprometerse con la relación laboral de por lo menos 5 empleados que resulta el plantel mínimo necesario para tener en funcionamiento una tienda de conveniencia y asumir cargas sociales y salarios por un aproximado de 150 mil pesos mensuales.

En esas situaciones, los establecimientos de menor porte, suelen dejar en manos de un tercero la actividad del shop, pero como “una decisión siempre implica una resignación”, porque no en todas las ocasiones hay un objetivo común entre el dueño de la Estación de Servicio y el contratista de la tienda, se prioriza el negocio particular por sobre el proyecto integral y por momentos “chocan los intereses”, por ejemplo, con las “promociones cruzadas”, donde no siempre les sirve a los dos.

Lo cierto es que tanto por los centros de lubricación, como en los C-Stores, las expendedoras  mantienen y amplían la esencia de una Estación de Servicio, ya que además de la carga de combustibles, se le suma al automovilista un abanico comercial variado, sin contar las tarjetas de fidelización o las promociones especiales.

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