Activar/Desactivar Leer Página
Una experiencia reciente mostró que, con herramientas ya disponibles, es posible captar consumos que hoy se pierden en temporada alta. Qué ajustes operativos se necesitan y por qué puede ser una oportunidad para otros estacioneros.
En pleno verano, cuando gran parte del consumo se traslada a la zona costera y se reduce la circulación en el área urbana, una Estación de Servicio encontró la forma de integrarse de manera directa a la dinámica de la playa.
La experiencia de la YPF de Monte Hermoso propone una alternativa concreta para extender el alcance de la tienda de conveniencia más allá de su ubicación física y captar consumos que, en ciudades balnearias, suelen quedar por fuera del circuito tradicional.

La idea no estuvo en una gran inversión tecnológica, sino en adaptar herramientas ya disponibles para responder a un hábito concreto del verano: el consumo en la playa.
La iniciativa partió de integrar la tienda Full a un sistema de delivery existente, permitiendo que alimentos, bebidas y productos de consumo rápido puedan pedirse desde el celular y retirarse en el ingreso de la costa.
Lejos de pensarse como una acción aislada, el esquema se apoyó en la operación cotidiana de la Estación de Servicio. “Nosotros ya estábamos dentro de la aplicación como proveedores, con una operatoria aceitada y buen volumen de ventas”, explicó a Surtidores, Betina Cuchereno, operadora de Estaciones de Servicio YPF en la región. No obstante, sumarse a plataformas de delivery locales no implica una gestión compleja y se puede hacer rápidamente creando una cuenta empresa.
La implementación del servicio se tradujo rápidamente en un incremento sostenido en la venta de productos de tienda, con especial impacto en medialunas y hamburguesas. En diálogo con Surtidores, detalló que en casi un mes de puesta en marcha, aumentaron 500 unidades que no hubieran vendido de ninguna otra manera.
El surtido elegido priorizó productos de alta rotación y consumo inmediato: panificados, snacks, bebidas frías y opciones listas para llevar. Incluso se evaluaron las distancias para definir qué artículos podían mantenerse en condiciones óptimas. “El café solo lo enviamos en zonas cercanas, porque sabemos que más lejos pierde calidad”, aclaró la operadora.
Otro aspecto replicable es el trabajo con actores locales para amplificar el alcance del servicio. Acciones simples, como acuerdos con inmobiliarias para difundir la propuesta en alojamientos temporarios, ayudaron a posicionar a la Estación de Servicio como parte activa de la experiencia turística.
“Esto no es solo vender más, es estar presentes donde está el cliente”, enfatizó Cuchereno. Esa lógica permitió captar consumos que tradicionalmente quedaban en manos de otros canales, como comidas rápidas, panadería, cigarrillos o productos de tienda.

Si bien la experiencia nació en un contexto costero, el concepto puede adaptarse a otros escenarios de alta concentración estacional: fiestas populares, eventos deportivos, zonas recreativas o áreas con fuerte circulación peatonal. Incluso, en localidades donde no exista delivery formal, el esquema de pedido anticipado y retiro programado aparece como una variante posible.
“Lo importante es entender que no solo se vende en la playa”, sostuvo la operadora, lo que da lugar para pensar a la Estación de Servicio como un nodo de servicios, flexible y capaz de integrarse a la dinámica del entorno. Para muchos operadores, ese enfoque puede marcar la diferencia en los meses de mayor exigencia operativa.
DEJANOS TU COMENTARIO!