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Referentes del sector aseguran que las obras demorarían por lo menos tres años antes de estar listas para entrar en ejecución. No obstante, a pesar de las necesidades de abastecimiento que presenta el país ninguna petrolera estaría dispuesta a realizar semejante inversión
El negocio de la refinación de combustibles no es desde hace tiempo una opción seductora para las compañías del rubro. Empresarios explican que esto se debe a que en general los Estados nacionales regulan los precios en el mercado interno conscientes de la incidencia de la energía sobre la competitividad de la economía en su conjunto. Argentina, por su parte, no es la excepción: el ojo de los capitales privados está puesto en la exploración de crudo y gas.
De hecho, actualmente no hay en carpeta ninguna destilería de gran porte en nuestro país. No obstante, como positivo, días atrás el Grupo Más Energía puso en marcha una nueva planta en Neuquén que producirá el 8 por ciento de las naftas a nivel nacional y el 15 por ciento del gasoil. Es pequeña dados los niveles de consumo de la plaza local pero colabora en la sustitución de importaciones.
Gerardo Rabinovich, especialista del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, señala que los faltantes de productos que atraviesa Argentina no se solucionarán en el corto plazo. Construir una planta como la que necesita el mercado demandaría varios miles de millones de dólares y como mínimo tres años de trabajos, avanzando a un ritmo veloz.
En este contexto, el experto reconoce que las mejoras en la infraestructura que está realizando YPF en su industria de La Plata permitirán obtener combustibles livianos a partir del reacondicionamiento de las instalaciones, lo que hará posible procesar por segunda vez los hidrocarburos pesados. Explica que sería “una segunda cocción del refinado”. Este cambio permite obtener más volumen de naftas y gasoil.
En la actualidad los precios a los que compran las refinerías se ubican hoy próximos a los 70 dólares, valores que en comparación con los del mercado minorista recién en los últimos meses estabilizaron la rentabilidad de las petroleras. Años anteriores, la Secretaría de Comercio Interior congelaba los combustibles en las estaciones de servicio, avanzando sobre los márgenes de las refinadoras.
Hasta octubre en teoría las bocas de expendio no pueden superar el máximo permitido oficialmente en cada una de las seis regiones en las que dividió al país la Resolución 35 pero sin embargo hasta la misma petrolera estatal se desmarca de estas referencias y adecua sus productos en base a las necesidades de caja que presenta por el plan de inversiones que proyectó para el próximo quinquenio.
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