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Las expendedoras, especialmente las PyME en modalidad de compraventa, enfrentan un creciente descalce por la demora en la acreditación de ventas con tarjetas y la imposibilidad de trasladar rápidamente los aumentos de combustibles.
Mientras las entidades empresarias del sector aguardan una definición judicial sobre el reclamo iniciado contra las emisoras de tarjetas de crédito por presuntas prácticas abusivas -vinculadas principalmente a los plazos de acreditación y comisiones-, crece la preocupación en las Estaciones de Servicio por el impacto financiero que estas condiciones generan en un escenario de subas constantes de los combustibles.
El eje del planteo judicial apunta a que las Estaciones de Servicio operan con márgenes muy acotados y no pueden absorber demoras de varios días en el cobro de ventas ya realizadas. A esto se suma el costo de las comisiones, que reduce aún más la rentabilidad. Las entidades sostienen que esta combinación configura una posición dominante por parte de las administradoras de tarjetas, que termina perjudicando a miles de operadores en todo el país.

En este marco, el referente de las Estaciones de Servicio de Chaco, Miguel De Paoli, advirtió sobre el efecto concreto que esta situación tiene en el día a día de las empresas, especialmente aquellas que trabajan bajo la modalidad de compraventa.
“Causa escozor todo el volumen de plata que nosotros tenemos presentado en las distintas liquidaciones de tarjetas de crédito. En el caso de las estaciones que operamos en compraventa, tenemos períodos de acreditación de varios días hábiles, lo que impacta directamente sobre nuestro capital de trabajo”, explicó a Surtidores.
De Paoli detalló que el problema se profundiza cuando esos plazos coinciden con aumentos recientes en los precios de los combustibles. “En los últimos incrementos, que estuvieron entre el 12 y el 15 por ciento, esa demora nos afectó de lleno. Toda esa variación de precios nos provocó un deterioro en los litros que podíamos recomprar con ese dinero”, señaló.

El dirigente remarcó que, aunque las subas responden en buena medida a factores internacionales, el efecto sobre las estaciones es inmediato. “Cuando finalmente cobramos, tenemos que reponer combustible a un valor más alto, con los mismos pesos. Eso nos golpea directamente”, afirmó.
A este cuadro se suma otra variable que, según De Paoli, agrava aún más la ecuación financiera. “Otro tema importante es que algunas Estaciones de Servicio tenemos la condición de proveer al Estado provincial o municipal en nuestras localidades, con las cuales hemos asumido compromisos de abastecimiento a un precio fijo, porque así se establecen estos contratos de suministro”, subrayó.
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