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Un régimen permite aplicar la inversión industrial al pago de ingresos brutos y fomentar la producción descentralizada de biocombustibles.
La provincia de Córdoba puso en marcha un esquema que permite a empresas industriales compensar inversiones en activos fijos contra el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, siempre que los proyectos se radiquen en zonas promovidas del sur y noroeste provincial. La herramienta, contemplada en la Ley 11.062, alcanza a iniciativas vinculadas a la producción de biodiesel de baja escala y apunta a fortalecer la industrialización en origen.
En términos prácticos, el régimen habilita a que una empresa que ya tributa Ingresos Brutos pueda aplicar la inversión realizada en una planta productiva al impuesto determinado. El beneficio no es automático: requiere presentación de proyecto, evaluación técnica y aprobación provincial. Además, cuenta con cupo anual y plazo limitado.

El esquema cobra relevancia en un contexto donde distintos actores productivos buscan alternativas para reducir costos energéticos y ganar previsibilidad en el abastecimiento de combustible. Para productores agropecuarios, contratistas rurales o empresas con flota propia, la posibilidad de elaborar biodiesel para autoconsumo aparece como una opción complementaria dentro de su estructura operativa.
TECNOLOGÍA VALIDADA Y PRODUCCIÓN DE BAJA ESCALA
En diálogo con Surtidores, el director provincial de Biocombustibles y Bioenergía de Córdoba, Mariano Santillan, explicó que la provincia desarrolló y validó tecnologías de producción de biodiesel de pequeña escala, pensadas especialmente para quienes disponen de materia prima propia.
“Es una tecnología que permite incorporar el consumo de biocombustibles, particularmente biodiesel, en productores agropecuarios o empresas que tienen acceso a soja, aceites o granos. De esta manera se le da circularidad al proceso agroindustrial en nuestra región”, señaló.
Según detalló el funcionario, las plantas habilitadas han sido sometidas a controles estrictos en materia de integridad de la instalación y seguridad operativa. Se trata de equipos semi-automáticos o automáticos, con posibilidad de operación remota y bajo estándares técnicos definidos por la autoridad provincial.
Actualmente existen tres desarrollos tecnológicos con plantas ya instaladas y en funcionamiento en territorio cordobés:
La de mayor capacidad corresponde a Power Bio, una PyME radicada en la localidad de Villanueva, próxima a Villa María. Su sistema permite producir alrededor de 5.000 litros diarios de biodiesel.
En segundo término se encuentra el desarrollo de Porta Hermanos, empresa con trayectoria en el sector de biocombustibles, que diseñó una planta de menor escala, con una capacidad productiva estimada entre 2.800 y 3.000 litros diarios.
Por último, la firma Rosario Bioenergy desarrolló una planta modular que permite producciones de entre 4.000 y 5.000 litros diarios, con prestaciones similares en términos de automatización y eficiencia.
De acuerdo con Santillán, el modelo que impulsa la provincia busca consolidar un esquema descentralizado de producción energética, donde el productor no solo genera materia prima sino que también transforma parte de ella en combustible para su propio consumo. “Son instalaciones de baja escala productiva pero con alto rendimiento de elaboración y tecnología probada”, afirmó.
El atractivo del régimen radica en la posibilidad de recuperar hasta el 100 por ciento de la inversión mediante la compensación con Ingresos Brutos, siempre dentro de los límites establecidos por la normativa y el cupo anual disponible.

Desde el punto de vista de la política pública, la iniciativa combina incentivo fiscal con estrategia de desarrollo regional. Al exigir radicación en zonas promovidas, el esquema busca dinamizar áreas específicas del territorio provincial, fomentar la inversión industrial y generar empleo asociado a nuevas actividades productivas.
Para el entramado agroindustrial cordobés, donde la soja y sus derivados ocupan un lugar central, la producción de biodiesel de baja escala abre la posibilidad de capturar mayor valor agregado dentro de la propia cadena. A su vez, permite avanzar en esquemas de economía circular, donde el insumo agrícola se transforma en energía que vuelve al sistema productivo.
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