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Asociaciones que los representan admiten que desde principios del año pasado no se producen quiebres de stock en las estaciones de servicio pero aclaran que en muchos establecimientos a veces no se encuentra nafta súper, el producto más buscado. Cargar la variedad de mayor calidad cuesta hasta 50 pesos más por tanque
A partir de la expropiación de YPF el mercado de los combustibles se normalizó. Con la llegada de los aumentos en los surtidores se hicieron menos deficitarias las importaciones por parte de las petroleras y también contribuyeron las mejoras realizadas en las refinerías de la empresa estatal. A esto debe agregarse el incremento del corte de Biodiesel en gasoil, hoy del 8 por ciento por litro.
Estos ajustes alcanzaron para que las bocas de expendio recibieran producto sin mayores inconvenientes, incluso cuando el consumo de combustibles creció considerablemente durante el primer semestre de este año. Al respecto, el ex diputado nacional Héctor Polino y titular de la organización Consumidores Libres reconoce que “las quejas por faltantes de abastecimiento se mantienen en los mismos niveles”, apuntadas generalmente “a las dificultades para conseguir nafta súper”.
Si bien hoy los automovilistas encuentran stock para movilizarse en cualquiera de las marcas, Polino cuestiona que “muchos se ven obligados a cargar la Premium”, teniendo que gastar hasta 50 pesos más de lo que tenían previsto debido a problemas ajenos. En general hoy las distintas banderas separan el producto de mayor calidad de la súper en menos de un peso, lo que representa entre un 10 y 12 por ciento, dependiendo de la compañía en cuestión.
Este faltante afecta en primer lugar a los vehículos de gama media, ya que los nuevos, importados y de marcas reconocidas requieren en general de un combustible de mayor octanaje. Los más antiguos, en cambio, en su mayoría se inclinan por el GNC, ya que hoy cuesta la cuarte parte que un litro de la Ultra.
Otro de los factores que incidirá en la recomposición del suministro es la decisión de YPF de revalorizar las hipotecas que los expendedores ponen en garantía por la compra de combustibles. Esto les va a permitir encargar mayores volúmenes, ya que podrán abonar la factura luego de vender el stock.
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