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Especialistas recomiendan analizar flujos de fondos, indicadores financieros y escenarios de riesgo antes de definir la inversión.
La compra de una Estación de Servicio representa una de las decisiones de inversión más significativas dentro del sector energético minorista. Sin embargo, más allá del atractivo que puede generar la estabilidad histórica del negocio de combustibles, los especialistas advierten que el éxito de la operación depende de un análisis económico-financiero exhaustivo que permita proyectar escenarios y medir riesgos.
Antes de avanzar en la adquisición, resulta imprescindible estimar los flujos de fondos futuros esperados del negocio. Esto implica evaluar no solo la facturación actual, sino también la estructura de costos, los márgenes por producto, la dinámica competitiva del área de influencia y las condiciones contractuales con la petrolera proveedora.

El primer paso consiste en proyectar distintos escenarios, tanto optimistas como pesimistas. El objetivo es observar cómo reaccionan los indicadores económicos ante variaciones en ventas, márgenes o costos operativos. En un marco de alta volatilidad macroeconómica, este ejercicio se vuelve determinante para medir la solidez del proyecto.
Entre los principales indicadores financieros que se utilizan para analizar la viabilidad de la inversión se destacan el Valor Actual Neto (VAN), la Tasa Interna de Retorno (TIR), el período de recupero o payback y el índice de rentabilidad (ROI).
El VAN permite calcular cuánto dinero generaría el proyecto en valores actuales, descontando los flujos futuros a una tasa determinada. Si el resultado es positivo, significa que la inversión generaría valor por encima del costo de oportunidad del capital.
Por su parte, la TIR expresa la tasa de rentabilidad que produce el proyecto considerando todos los flujos de caja futuros llevados a valor presente. Este indicador suele compararse con alternativas como plazos fijos, inversiones financieras conservadoras o el costo de financiamiento bancario, para determinar si la operación justifica el riesgo asumido.
El período de recupero o payback mide el tiempo necesario para recuperar la inversión inicial a partir de los flujos netos anuales. Si bien es una herramienta útil para evaluar liquidez y riesgo, no contempla el valor del dinero en el tiempo ni garantiza rentabilidad. Por eso debe complementarse con otros indicadores como el VAN y la TIR.
El ROI, en tanto, relaciona el valor presente de los flujos con la inversión inicial, ofreciendo una referencia directa del rendimiento esperado.
Además de los indicadores financieros tradicionales, el análisis de sensibilidad ocupa un lugar central en la evaluación. Este ejercicio consiste en simular escenarios adversos que puedan impactar en la rentabilidad del negocio.
Entre los factores críticos que deben contemplarse figuran posibles caídas en el volumen de ventas por recesiones económicas, demoras en alcanzar los niveles de comercialización proyectados, reducciones en los márgenes de combustibles líquidos o GNC producto de regulaciones de precios o cambios impositivos, y eventuales problemas de abastecimiento vinculados a contratos con petroleras.
También deben evaluarse aumentos en los gastos operativos, particularmente en costos salariales, la apertura de nuevas bocas de expendio dentro del área de influencia, revitalizaciones de estaciones competidoras y la necesidad de realizar inversiones adicionales en equipamiento, tecnología o adecuaciones normativas.
Otro indicador relevante es el punto de equilibrio, que determina el volumen mínimo de ventas necesario para cubrir la totalidad de los costos operativos. Conocer este umbral permite dimensionar el riesgo del negocio frente a eventuales caídas en la demanda.

En este contexto, desde la consultora OP Fuel Consulting sostienen que el análisis previo es determinante para evitar decisiones basadas exclusivamente en percepciones de mercado. “La compra de una Estación de Servicio requiere un estudio pormenorizado de ingresos y egresos actuales, proyección de flujos de fondos y evaluación de indicadores económicos clave que respalden la decisión”, señalan.
En diálogo con Surtidores, el titular de la firma Oscar Bally, destaca que el estudio debe incluir tanto el análisis del estado de resultados (Profit & Loss) como la simulación de escenarios futuros, considerando variables externas e internas que puedan modificar la ecuación económica.
La experiencia del sector demuestra que no todas las estaciones presentan el mismo potencial, aun cuando operen bajo la misma bandera. Factores como ubicación, tránsito vehicular, densidad poblacional, perfil de clientes, contratos de suministro y estructura de costos pueden generar diferencias sustanciales en los resultados.
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