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El Gobierno enfrenta la disyuntiva entre recomponer la recaudación fiscal o seguir amortiguando los precios en el surtidor, tras años de postergaciones que generaron un fuerte atraso impositivo.
Si no media una nueva decisión oficial de último momento, el precio de los combustibles volverá a ajustarse en los próximos días como consecuencia de la actualización pendiente de los impuestos específicos. En ese escenario, la nafta registraría un aumento cercano al 7 por ciento, mientras que el gasoil subiría alrededor del 2 por ciento, con impacto directo en los valores finales al consumidor.
Los impuestos a los combustibles líquidos se consolidaron en los últimos años como una herramienta de contención inflacionaria. Sin embargo, ese rol tuvo un costo elevado: la pérdida sostenida de recursos fiscales para el Estado nacional. La postergación del traslado a los surtidores del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono se transformó en una constante desde 2018, atravesando distintas administraciones y contextos económicos.

Lo que hoy se encuentra pendiente de actualización no es menor. Aún resta trasladar el componente inflacionario correspondiente al último trimestre de 2024 y a los trimestres primero, segundo y tercero de 2025. Es decir, casi un año completo de ajustes que, por decisión política, no impactaron en el precio final de los combustibles.
Durante todo 2025, el Poder Ejecutivo dictó mes a mes decretos de postergación parcial de estos incrementos. La lista es extensa y refleja la sistematicidad de la medida: decretos 51/2025, 146/2025, 243/2025, 296/2025, 368/2025, 441/2025, 522/2025, 617/2025, 699/2025, 782/2025, 840/2025 y 929/2025. En todos los casos, el objetivo fue evitar un impacto pleno en los surtidores en un contexto de desaceleración inflacionaria.

No obstante, los ajustes correspondientes a ambos tributos vienen creciendo por encima de la inflación mensual, como consecuencia del significativo atraso acumulado desde 2018. Esa brecha permite entender por qué, aun con una inflación más contenida, el efecto impositivo sigue siendo relevante cuando se decide avanzar con la actualización.
Tomando como referencia los precios vigentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el impacto sería dispar según el tipo de combustible. En el caso de la nafta, el incremento representa un aumento aproximado de 113 pesos por litro. Para el gasoil, en cambio, la suba sería más moderada: alrededor de unos 32 pesos por litro.
Esta diferencia no es casual. Según advierten especialistas del sector, el ritmo de actualización impositiva fue más intenso en el gasoil que en la nafta durante los últimos años. Como resultado, el gasoil se encuentra hoy mucho más cerca de converger con los valores de impuestos ajustados por inflación, mientras que la nafta aún arrastra un atraso mayor.
En este sentido, el consultor de empresas y presidente de la Fundación Apertura, Cristian Bergmann remarcó en diálogo con Surtidores que “desde hace varios años, los impuestos a los combustibles vienen funcionando como una verdadera válvula de contención inflacionaria, pero a costa de un fuerte deterioro en la recaudación fiscal”. Y agregó: “La decisión política de postergar sistemáticamente la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono generó un atraso significativo que hoy comienza a hacerse visible”.

Para Bergmann, el escenario actual no responde a una decisión discrecional, sino a un efecto acumulado. “Lo que vemos ahora no es un aumento aislado, sino la consecuencia de ajustes que se evitaron trasladar al surtidor durante más de siete años. En algún momento, ese atraso debe corregirse”, señaló.
El analista también destacó la dinámica diferenciada entre ambos combustibles. “Mientras que en el gasoil la actualización impositiva ya está cerca de alinearse con la inflación, en la nafta el atraso sigue siendo más pronunciado”, describió. En ese sentido, sostuvo que “esto explica por qué el impacto porcentual es mayor en la nafta y anticipa que, si se consolida esta tendencia, el Gobierno podría comenzar a normalizar el esquema impositivo”.
No obstante, advirtió que “el desafío será compatibilizar esa normalización con un contexto de sensibilidad social y con el peso que tienen los costos logísticos en toda la economía”.
Las petroleras no tienen vergüenza se llenaron de plata con los k y ahora tbm ,siempre ponen escusas para aumentar y ya cansan quien les va a poner un freno hasta cuándo debemos aguantar estos atfopellos
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