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Jueves, 26 de marzo 2020

Análisis de la situación

Afirman que el Gobierno deberá llamar a un “Comité de Crisis” para contener de derrumbe de las ventas de combustibles

El ex secretario de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación, José Sureda, analiza el sector luego de la aplicación de la “cuarentena total”. ¿Podrían cerrar Estaciones de Servicio? ¿Deberían bajar los precios de los combustibles? La mirada del especialista.

Por Surtidores

Después de la media de cuarentena total – “aislamiento social, preventivo y obligatorio”- aplicada por el Gobierno nacional el viernes de la semana pasada desde las 0 horas se dio una fuerte caída del consumo en las naftas. Según manifestó el CEO de YPF, Daniel González, el derrumbe fue del 70 por ciento, en tanto que para CECHA orilla el 80 por ciento.

Todo indicaría que el Gobierno nacional evalúa extender la cuarentena ante el temor de que se propague el COVID-19. Algunas versiones hablan de que se extendería hasta el 16 de abril.

¿Cómo afectaría esta situación en el sector estacionero? Para profundizar al respecto, surtidores.com.ar entrevistó al experto José Luís Sureda, ex secretario de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación.

¿En cuánto ha caído el consumo de naftas desde el viernes, cuando se aplicó la cuarentena total?

No hay cifras oficiales, por lo que me remitiré a lo que manifestó Daniel González, el CEO de YPF. Es un valor creíble ya que la petrolera tiene una cobertura y una magnitud en todo el país que permiten una buena representatividad.

Aunque podría suceder que en estos primeros días la baja haya sido mayor al nivel que se alcance de estabilización. Porque seguramente el jueves, día previo a la cuarentena, mucha gente fue a llenar el tanque del auto así como también se agolpó en los supermercados a comprar mercadería. Entonces posiblemente eso ahora tira bajo la cifra.

¿Es decir que hubo un pico de consumo antes del decreto de la cuarentena y ahora, confrontando semana contra semana, la baja demuestra una caída mucho más fuerte de la que realmente habrá?

Sí. Habría que esperar unos días para que se estabilice el consumo a un determinado nivel. A mí no me extrañaría que llegamos a una caída del orden del 50 por ciento.

Además la demanda de electricidad también está cayendo como consecuencia del párate de la actividad económica del país. Esto repercute en una caída de la demanda de gasoil y de gas natural para el sector eléctrico. Así que el impacto es grande.

¿Y cómo impactará esta situación en las Estaciones de Servicio?

Ante esta situación no sé si las petroleras van a tener abierta todas las Estaciones de Servicio o van a tratar de cerrar algunas de menores ventas. O ponerse de acuerdo entre las refinadoras para tratar de minimizar el impacto.

¿El precio del surtidor está desconectado respecto a la demanda?

Sí. Hoy el precio puede subir o bajar, pero de cumplirse las restricciones de la cuarentena no importa cuánto valga porque la gente no puede salir y no puede comprar combustible. No sé si está en un 100 por ciento desconectado pero sí en buena parte.

¿Terminado el proceso de la cuarentena existe la posibilidad de que los precios de los combustibles bajen?

En principio no se sabe mucho cómo está analizando el Gobierno esta situación. No está habiendo mucho contacto entre el Gobierno y las Provincias y el Gobierno y la actividad privada. Entonces es muy difícil saber qué va a pasar con el precio.

Lo que sí está claro es que el consumidor está agobiado y va a tener serios problemas porque su ingreso está destruido.

Yo creo que los precios no deberían subir, sino que deberían bajar. Esta situación a las grandes petroleras les va a pegar fuerte pero tienen suficiente espalda para soportarlo.

También veo que hay productoras pequeñas y medianas a las que esta situación le es letal. Yo creo que va haber una reorganización del mercado donde las más grandes compren a las compañías más chicas.

A su vez, por el lado de las provincias productoras esta situación también es nociva, porque sus ingresos se han destruido. Para sacar un cálculo rápido, el 40 por ciento de los ingresos de Neuquén depende de regalías petroleras. Si la demanda se cae a la mitad, se deteriora un 20 por ciento de sus ingresos.

Ante esto Neuquén va a tener que renegociar con sus proveedores, que les brindan servicios. Va a tener que, probablemente, negociar con los gremios una quita de horas extra y ciertos beneficios no remunerativos que le suponen un costo a la provincia. Y así se va a ir trasladando todo el costo de esta situación.

Con las empresas petroleras va a pasar lo mismo: Van a tomar una parte de la pérdida y la van a trasladar en la cadena a sus proveedores.

¿Y ante esta situación que se imagina?

Y yo creo que el Gobierno debiera convocar a un «comité energético» o «comité de crisis»; es decir, un espacio con la Secretaría de Energía a la cabeza como una suerte de gerente general que administre, en la cual estén sentadas las provincias, los gremios, las compañías petroleras y los consumidores representados en las empresas del downstream.

Necesitamos un espacio que vaya monitoreando la situación y vaya entendiendo cómo se va desplegando esta crisis. Alcanzada cierta estabilización, recién ahí aplicar medidas, porque cualquier cosa que se quiera ejecutar ahora es extemporáneo por la rapidez con la que se desencadenan los hechos.

Por ejemplo, yo era un convencido que teníamos que tener un “barril criollo” para sostener la actividad, pero ahora no hace falta sostener la actividad porque la demanda se está cayendo al 50 por ciento.

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