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Los últimos incrementos aplicados a los combustibles líquidos siguieron profundizando la brecha que los separa del Gas Natural Comprimido. Actualmente la diferencia se ubica en el orden del 78% transformándose en la más alta de su historia. Para los estacioneros el panorama es alentador
A medida que los precios de las naftas continúan en alza se estira la disparidad con el GNC. Actualmente la brecha se ubica en el orden del 78% al punto que se ha transformado en la más alta de su historia, situación que moviliza a los expendedores a imaginar un panorama más que alentador de cara al futuro.
El escenario en las estaciones de servicio es bastante esclarecedor: con el litro de súper por arriba de los cuatro pesos y el metro cúbico de GNC entre un peso veinte y un peso cuarenta centavos, la diferencia cuenta a la hora de circular, con un agregado más: no sufren escasez como en el caso de las naftas y su provisión se encuentra en absoluta normalidad.
A falta de estadísticas oficiales actualizadas buenos son los relevamientos privados y en ese sentido los estacioneros admiten que de a poco el mercado del gas automotor va despertando del letargo. Sostienen que muchos vehículos que habían desestimado el uso de ese combustible lo han vuelto a utilizar aunque reconocen que por si sola esta circunstancia no mueve el amperímetro de la actividad.
Enrique Fridman, presidente de
Sin embargo
Según los estacioneros la campaña no tuvo la difusión necesaria para que los automovilistas se vuelquen masivamente a las conversiones. Al respecto Fridman reclamó una conjunción de los sectores relacionados con la actividad para lograr que el GNC retome la senda del crecimiento tal como sucediera pocos años atrás.
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