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Un informe confirma el impacto ambiental de los biocombustibles y refuerza su papel en la estrategia energética del país.
ANCAP y Alcoholes del Uruguay presentaron en la Torre Ejecutiva un estudio con datos relevantes sobre el uso de biocombustibles en el país. Surtidores estuvo presente durante la exposición del Análisis de Ciclo de Vida de los Biocombustibles, la cual contó con la participación de autoridades nacionales, entre ellas los ministros Fernanda Cardona y Alfredo Fratti.
En la misma se reveló un informe que dio a conocer que la mezcla de bioetanol en las gasolinas permite reducir unas 120.000 toneladas de dióxido de carbono al año, un volumen equivalente a retirar de circulación cerca del 6 por ciento del parque automotor liviano.

RESULTADOS CON RESPALDO INTERNACIONAL
El estudio fue elaborado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España, y se basó en una herramienta que evalúa el impacto ambiental considerando toda la cadena, desde la producción hasta el consumo.
El presidente de ALUR, Marcelo Sadres, explicó que el objetivo fue medir con precisión el aporte de los biocombustibles frente a uno de los principales desafíos globales: abastecer de energía reduciendo las emisiones. En ese sentido, sostuvo que los resultados confirman que “los biocombustibles son una alternativa disponible y escalable” para mitigar el cambio climático.
Actualmente, ALUR suministra bioetanol para una mezcla del 10 por ciento en las gasolinas. Según indicó Sadres, este impacto podría ampliarse en caso de incrementarse el porcentaje de corte o avanzar en la incorporación de biodiésel al gasoil, un paso que Uruguay aún no dio.
VALOR AGREGADO Y POTENCIAL EXPORTADOR
Más allá del componente ambiental, el informe refuerza el papel de los biocombustibles como herramienta de desarrollo productivo. Sadres subrayó que Uruguay tiene margen para posicionarse como proveedor de combustibles sostenibles, tanto para el mercado interno como para la exportación.
En particular, mencionó la posibilidad de capturar CO₂ biogénico de los procesos industriales para la producción de combustibles sintéticos, una línea en la que ALUR ya explora alternativas junto a proyectos en Paysandú.

DOS DÉCADAS DE UNA POLÍTICA ESTRATÉGICA
La presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, definió los 20 años de ALUR como el punto de partida de la transición energética en Uruguay. “Fue la primera medida, los primeros pasos hacia la transición renovable en energía”, afirmó, al tiempo que destacó que el proyecto combinó objetivos ambientales con soberanía energética y desarrollo territorial.
San Román remarcó el impacto de ALUR en Bella Unión, donde genera unos 3.000 empleos, así como su articulación con cadenas productivas como las oleaginosas, los cereales y el azúcar. “No solo impulsa el desarrollo productivo, sino también el desarrollo social”, sostuvo.
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