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Son aquellas donde la ecuación -venta de litros/cantidad de estaciones- resulta más favorable. Se ubican en las regiones más inhóspitas y menos pobladas, a diferencia de los grandes centros urbanos, cuyos negocios no ofrecen un buen rendimiento debido al gran número de bocas
Decidirse a instalar una estación de servicio resulta –al menos hoy- una tarea bastante arriesgada. Se necesita una importante inversión, situación que se contrapone a una tasa de retorno indefinida debido a los bajos márgenes de rentabilidad que ofrece la venta de naftas y gasoil.
Sin embargo los emprendedores no deben desanimarse ya que si bien el escenario no es el ideal para este tipo de negocios, hay algunas alternativas a tener en cuenta que mejorarán notablemente la ecuación económica para beneficio del futuro expendedor.
Una de ellas tiene que ver con los combustibles que se ofrecerán, ya que la incorporación del GNC, por ejemplo, modifica de manera considerable el rendimiento de la actividad. También colaboran los servicios adicionales, tales como el minimercado, lavadero, alquiler de locales, y otros rubros anexos, que en definitiva suman al dividendo final.
¿Pero que sucede si la decisión apunta sólo al expendio de naftas y gasoil? En este caso vale tomarse unos minutos para analizar detenidamente donde ubicar la estación de servicio, cuyo rendimiento es más favorable en regiones inhóspitas o menos pobladas, a diferencia de los grandes centros urbanos debido al gran número de bocas.
En efecto, de acuerdo a la relación existente entre venta al público de litros/cantidad de estaciones, Tierra del Fuego aparece como el lugar soñado para cualquier estacionero. Es que en la provincia más austral del país conviven sólo 9 puntos de venta, los cuales despacharon de enero a julio la friolera suma de 6,5 millones cada uno en promedio, triplicando el volumen de sus competidores de Buenos Aires.
En segundo lugar asoma Santa Cruz, región que según datos de la Secretaría de Energía, cuenta con 51 surtidores. Cada uno expendió durante este período 3,37 millones de litros; seguida por Neuquén, que con 61 establecimientos activos, repartió 3,35 millones.
Por lo expuesto, la Patagonia emerge como la zona más próspera del país para este tipo de actividad, aunque en el cuarto lugar se cuela Capital Federal, cuyos 204 negocios promediaron los 3.1 millones del litros. A diferencia de los primeros puestos, los que siguen no respetan un parámetro regional: Chubut (85 estaciones / 3,05 millones de litros), Misiones (91 / 2,76), Río Negro (45 / 1,5), Salta (81 / 2,5), Jujuy (9 / 2,48), Mendoza (191 / 2,3) y Buenos Aires (1574 / 2,14).
En el extremo de las menos favorables, se ubican Santa Fe (504 estaciones, 1,7 millones de litros cada una) y Córdoba (528 estaciones -1,75 millones), aunque la menor perfomance la ostentan las 45 bocas de la provincia La Rioja, que durante los primeros siete meses del año prorratearon el millón y medio de litros cada una.
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