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Un episodio ocurrido recientemente puso la atención sobre los equipos utilizados en la operación diaria. Especialistas en higiene y seguridad aconsejan reforzar el mantenimiento, revisar las instalaciones eléctricas y capacitar al personal.
Una cafetera que funciona todos los días puede parecer un equipo sin mayores riesgos. Sin embargo necesitan revisiones que van mucho más allá de la limpieza habitual. En las Estaciones de Servicio, donde muchas tiendas de conveniencia atienden durante las 24 horas, controlar su estado resulta especialmente importante.
El tema cobró actualidad después de un accidente ocurrido el sábado 24 de octubre en un bar de Rosario. Una explosión vinculada inicialmente con una cafetera industrial dejó a una empleada con quemaduras y provocó daños en el local. Las causas técnicas quedaron bajo investigación, aunque el episodio sirvió para advertir sobre los cuidados que requieren estos equipos.

La licenciada Silvana Castiglione, especialista en Higiene y Seguridad, explicó a Surtidores que las medidas de prevención en una Estación de Servicio no deberían concentrarse únicamente en los surtidores y los tanques de combustible. Las máquinas que se utilizan diariamente también necesitan controles.
Las cafeteras tienen calderas que acumulan agua caliente y vapor a presión. Si se produce una falla, pueden registrarse quemaduras, escapes repentinos de vapor e incluso desprendimientos de piezas. Por eso, recomendó conocer las características de cada modelo y seguir las indicaciones del fabricante.
La entrevistada advirtió que muchas veces se confunde la limpieza diaria con el mantenimiento. Una máquina puede estar impecable por fuera y tener componentes internos que necesitan una revisión. Las válvulas de seguridad, los controles de temperatura y presión y las protecciones contra el sobrecalentamiento deben ser verificados por personal técnico capacitado.
También aconsejó guardar los comprobantes de cada intervención para saber cuándo se revisó el equipo, qué trabajos se hicieron y quién estuvo a cargo. No se trata solamente de llamar al servicio técnico cuando aparece un desperfecto, sino de anticiparse a posibles problemas.
En las tiendas de conveniencia que trabajan día y noche, una misma cafetera puede utilizarse durante tres turnos seguidos. Esa exigencia debe tenerse en cuenta al programar las revisiones, porque el desgaste no es igual al de una máquina que funciona unas pocas horas.
Castiglione recomendó además prestar atención a cómo están conectadas las cafeteras. Explicó que algunas consumen bastante electricidad y que no alcanza con enchufarlas para que funcionen. Hay que comprobar que la instalación soporte el consumo de la máquina, que tenga puesta a tierra y las protecciones necesarias, y evitar adaptadores o conexiones improvisadas que puedan provocar un accidente.
El agua también influye en el funcionamiento. La acumulación de sarro puede afectar las piezas internas, por lo que conviene revisar los filtros, las mangueras y los sistemas de tratamiento que recomienda cada fabricante.
Para la asesora, los empleados deben conocer algo más que el procedimiento para preparar café. También tienen que saber identificar señales de que la máquina no está funcionando bien, como pérdidas de vapor, temperaturas fuera de lo habitual, ruidos extraños o fallas que se repiten.
Cuando aparece alguno de estos problemas, lo indicado es dejar de utilizar el equipo y avisar al responsable para que intervenga un técnico. Intentar solucionar una avería sin conocimientos suficientes, tocar las válvulas o abrir una máquina que todavía puede contener presión supone un riesgo innecesario.
Asimismo sugirió que se incorporen las cafeteras al listado de equipos que se revisan periódicamente en la Estación de Servicio. Así, el mantenimiento queda organizado y no depende de que alguien advierta una falla durante la jornada.
También conviene observar dónde están instaladas. En algunas tiendas de conveniencia, las máquinas se encuentran muy cerca del público, por lo que una pérdida de agua caliente o vapor podría afectar no solamente al trabajador que las utiliza, sino también a quienes esperan su pedido.

Hay situaciones que requieren una atención particular. Muchas cafeteras son entregadas por proveedores mediante contratos de comodato y el servicio técnico queda a cargo de esas empresas. Castiglione recomendó que los operadores tengan claro quién realiza las revisiones, con qué frecuencia y qué comprobantes deben recibir después de cada visita.
La especialista recordó que el Decreto 351/79, reglamentario de la Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo, establece exigencias para determinados aparatos que funcionan con presión interna. No obstante, aclaró que las obligaciones aplicables deben evaluarse según las características de la máquina y las disposiciones de cada jurisdicción.
Castiglione concluyó que no hace falta esperar a que ocurra un accidente para ocuparse de estos controles. Mantener las máquinas en condiciones y preparar al personal para reconocer posibles fallas permite prevenir situaciones que pueden afectar la seguridad de los trabajadores, los clientes y el funcionamiento de la tienda de conveniencia.
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