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La compañía cubrió la demanda interna sin importar gasoil ni naftas. El desempeño industrial y los menores costos de compra de crudo mejoraron la rentabilidad del negocio.
YPF presentó sus resultados del tercer trimestre de 2026 con un EBITDA ajustado (antes de descontar intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de US$2.503 millones, el segundo más alto de su historia, solo superado por el récord del trimestre anterior. La utilidad neta se ubicó cerca de los US$1.200 millones y fue la tercera más elevada de la compañía. En ese balance, la refinación y comercialización de combustibles tuvieron un papel destacado.
El segmento de Midstream y Downstream alcanzó un EBITDA ajustado de US$1.030 millones, sin contar el efecto de los precios sobre los inventarios. El resultado creció un 9 por ciento frente al segundo trimestre y un 169 por ciento respecto del mismo período de 2025, apoyado en menores costos de compra de petróleo y mejores márgenes de los productos elaborados.

La mejora llegó incluso con una facturación más baja. Los ingresos del segmento sumaron US$5.123 millones, un 4,6 por ciento menos que entre abril y junio. La reducción de los precios locales de los combustibles y las menores exportaciones de crudo fueron parcialmente compensadas por una mayor demanda de naftas y más envíos de derivados al exterior.
Uno de los puntos fuertes estuvo en las refinerías. Las instalaciones procesaron un promedio de 344.000 barriles diarios, un 5,5 por ciento más que un año atrás. Frente al trimestre anterior hubo una baja del 1,9 por ciento, principalmente por el mantenimiento programado que comenzó en septiembre en el complejo de La Plata.
Aun con esas tareas, YPF abasteció el mercado interno sin importar nafta ni gasoil, suministró productos a otros refinadores locales y alcanzó un récord de producción de naftas premium. Además, las exportaciones de refinados crecieron un 17,1 por ciento frente al segundo trimestre.
En el mercado local, las naftas también mostraron una evolución favorable. Los volúmenes comercializados por YPF individual aumentaron un 1,5 por ciento respecto del período anterior. El gasoil, en cambio, retrocedió un 6,4 por ciento por una menor demanda industrial y agropecuaria y porque la comparación se realizó contra un trimestre con ventas extraordinarias a otras refinerías.
En conjunto, los despachos internos de ambos combustibles llegaron a 3,73 millones de metros cúbicos, alrededor de un 3 por ciento menos que entre abril y junio. Sin embargo, tanto la nafta como el gasoil registraron volúmenes superiores a los del tercer trimestre de 2025.
El precio neto promedio local, medido en dólares, bajó un 6 por ciento frente al trimestre anterior. La empresa relacionó ese movimiento con su estrategia para amortiguar la volatilidad internacional y sostener la demanda. Se trata de valores que excluyen impuestos, comisiones, bonificaciones y fletes, por lo que no equivalen a los precios de surtidor.

Las inversiones del segmento alcanzaron US$280 millones, un 31 por ciento más que en el segundo trimestre. Los trabajos de mantenimiento y las mejoras en La Plata y Luján de Cuyo estuvieron entre los principales destinos de esos fondos.
También avanzaron las obras para mejorar la calidad del gasoil. Tras la puesta en marcha de la unidad de hidrotratamiento de Luján de Cuyo en julio, la compañía continuó con los proyectos Plaza Huincul y la refinería de La Plata, la cual fue elegida “Refinería del Año” por segundo año consecutivo, uno de los principales reconocimientos de la industria en América Latina. YPF también recibió el premio «Tecnología Digital del Año» por Ekons Matrix AI, que predice las especificaciones de mezcla de combustibles para mejorar la eficiencia y la calidad del producto.
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