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La oferta creciente impulsada por Vaca Muerta, una infraestructura de abastecimiento extendida y décadas de experiencia en el uso del gas vehicular abren nuevas perspectivas para este combustible.
El Gas Natural Comprimido comenzó el año con una dinámica que fue ganando intensidad y experimentó un cambio significativo a partir de marzo. Las conversiones se aceleraron y en abril alcanzaron las 9.587 unidades, una señal concreta del renovado impulso que está tomando el mercado.
El fenómeno se produce, además, en un escenario de transformación de la matriz energética. El desarrollo de Vaca Muerta está permitiendo incrementar de manera sostenida la producción de gas natural y ampliar la oferta disponible. Esta mayor disponibilidad abre una oportunidad para profundizar nuevos usos del gas dentro del mercado interno, con el transporte como uno de los segmentos de mayor potencial.
En este contexto, el GNC vuelve a ganar atractivo: el diferencial de precios frente a los combustibles líquidos supera actualmente el 50 por ciento, consolidando una ventaja económica que impulsa las conversiones y vuelve a poner al gas natural en el radar de los usuarios.

A esta ventaja económica se suma otro atributo fundamental: la experiencia y el conocimiento acumulados por la Argentina en el uso del gas vehicular. El país cuenta con décadas de trayectoria en esta tecnología y con una cadena de valor que desarrolló capacidades técnicas y profesionales específicas, constituyendo una fortaleza para acompañar el crecimiento de la actividad.
Ese conocimiento es también un factor de confianza. El usuario cuenta con talleres de montaje especializados, proveedores y fabricantes de equipos, organismos de certificación, profesionales capacitados y una industria que conoce la tecnología y su funcionamiento. La experiencia acumulada durante décadas constituye un activo diferencial para acompañar el crecimiento de la actividad.
A esta fortaleza se suma una infraestructura que otorga robustez al sistema. Argentina cuenta con 2.077 Estaciones de Carga de GNC distribuidas a lo largo y a lo ancho del país, conformando una extensa red de abastecimiento que permite sostener la movilidad a gas en todo el territorio.
Y esa red ya está evolucionando junto con las nuevas necesidades del transporte: 322 Estaciones de Carga se encuentran habilitadas y operativas para abastecer vehículos pesados de gran porte, ampliando el horizonte del GNC hacia camiones, ómnibus y otros vehículos destinados al transporte de pasajeros y de carga.

Así, el crecimiento de las conversiones de vehículos livianos empieza a formar parte de un proceso más amplio de incorporación del gas natural al transporte. La expansión de las soluciones para vehículos pesados y de pasajeros muestra que el GNC tiene potencial para crecer en nuevos segmentos de movilidad aprovechando una infraestructura energética ya existente.
La escala potencial es significativa. Según el informe de Flota Vehicular Circulante de AFAC, al cierre de 2024 la Argentina contaba con 15,55 millones de vehículos en circulación: 82,2 por ciento automóviles, 14,7 por ciento comerciales livianos y 3,1 por ciento comerciales pesados. En términos aproximados, esto representa más de 15 millones de vehículos livianos y cerca de 480.000 camiones y ómnibus. La magnitud del parque muestra dos oportunidades complementarias para el GNC: seguir ampliando su presencia en el segmento liviano y, al mismo tiempo, avanzar sobre un mercado pesado que puede convertirse en una nueva frontera de crecimiento.
Dentro de ese parque, el GNC ya tiene una presencia de escala: la información oficial del organismo regulador ubica en aproximadamente 1,7 millones el total de vehículos propulsados con gas vehicular, con una composición históricamente concentrada en vehículos livianos convertidos. En el segmento de mayor porte, más de 2.000 vehículos de autotransporte pesado y transporte público de pasajeros propulsados a GNC con motores dedicados a gas natural. La diferencia entre ambas magnitudes muestra con claridad el potencial de la próxima etapa: sobre una base masiva y consolidada en vehículos livianos, el transporte pesado y de pasajeros aparece como un mercado todavía incipiente y con un amplio espacio para crecer.

A todo lo anterior se suma otra de las ventajas del GNC: su menor impacto ambiental frente a la nafta y el gasoil. Su combustión más limpia reduce las emisiones de contaminantes, CO₂ y material particulado, y no genera emisiones de plomo ni azufre, contribuyendo a una movilidad más limpia y sustentable.
La aceleración registrada en las conversiones es una señal clara del nuevo dinamismo del GNC. La demanda responde cuando se combinan una ecuación económica favorable, una tecnología conocida y una infraestructura capaz de garantizar el abastecimiento.
Este crecimiento abre así una nueva perspectiva para el Gas Natural Vehicular. El GNC recupera protagonismo en los vehículos livianos y, al mismo tiempo, comienza a proyectarse con mayor fuerza hacia el transporte pesado y de pasajeros.
Más gas, más infraestructura y más vehículos utilizando gas natural. La oportunidad ahora es dar el próximo paso: convertir esas ventajas en una nueva etapa de crecimiento del GNC, ampliando su presencia en la movilidad argentina y aprovechando el potencial energético que ofrece el país.
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