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Las importaciones crecen a un ritmo vertiginoso a pesar de que el aumento del Producto Bruto Interno se mantiene en niveles moderados. Los productos que desbalancean fuertemente la balanza comercial externa son los deficitarios en la producción local, principalmente el Gas Natural, que hoy se trae desde Bolivia y Medio Oriente
De acuerdo a datos oficiales se proyecta que las compras de energía al exterior superarán al finalizar este año los 13.000 millones de dólares. Los datos no están hechos en el aire: durante el primer semestre crecieron 23 por ciento respecto del mismo período anterior, alcanzando la espectacular cifra de 6.120 millones de dólares. Mientras tanto, las exportaciones de hidrocarburos y sus refinados cayeron un 19 por ciento.
Esta situación del sector energético se produce incluso ante un contexto económico inestable. De hecho, el índice que elaboraron en el congreso sectores de la oposición sobre el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) muestra que durante el primer trimestre de este año se elevó apenas un 0,5 por ciento, muy por debajo de otros países de la región.
Jorge Gaimaro, directivo del Instituto Argentino de la Energía “General Moscóni“, explica que “la canasta de productos está conformada fundamentalmente por el gas natural, que debemos importar desde Bolivia por gasoducto y en forma líquida GNL que llega a través de barcos metaneros. Como no alcanza la producción local para abastecer toda la demanda, estas importaciones, en los días más fríos, hubo que priorizarlas y se produjeron fuertes restricciones al consumo que afectaron a las industrias y al sector de generación eléctrica, orientándose principalmente al sector residencial”.
Asimismo, advierte que “esto trajo como consecuencia una mayor utilización de gasoil y fuel oil por parte de esos sectores”. El diésel es mucho más caro que el gas, por lo que muchas fábricas se vieron obligadas a detener la producción a la espera de que reactive el suministro.
Por otra parte, Gaimaro agrega que “el crecimiento del parque automotor sin dudas se ve reflejado en un mayor consumo de naftas, sobre todo las correspondientes a la categoría Premium”, tal como indican los datos de la Secretaría de Energía.
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