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Carlos Casares afirmó en diálogo con Surtidores que el almacenamiento de GNL permitirá abastecer vehículos e incluso generar electricidad en localidades donde hoy no existe infraestructura gasífera.
Las interrupciones del suministro de gas natural durante los días de mayor consumo dejaron nuevamente al descubierto una discusión que el sector conoce desde hace años. Mientras la producción de Vaca Muerta bate récords y el país avanza hacia un perfil exportador de gas, miles de vehículos que utilizan GNC vuelven a quedar alcanzados por cortes estacionales.
La aparente contradicción encuentra su explicación en un sistema donde el recurso existe, pero todavía faltan obras para transportarlo hacia los principales centros de consumo y responder a los picos de demanda. La situación plantea el futuro del combustible, la prioridad de abastecimiento para las Estaciones de Servicio y el papel que tendrá el gas natural en la transformación del transporte.
En ese marco, el exinterventor del ENARGAS, Carlos Casares, analizó en diálogo con Surtidores las perspectivas del mercado y sostuvo que el crecimiento dependerá mucho más de la infraestructura y de las nuevas aplicaciones del gas que de la producción propiamente dicha.
El especialista explicó que garantizar el suministro durante el invierno comienza con contratos firmes de abastecimiento, aunque aclaró que esa condición, por sí sola, no alcanza cuando aparecen situaciones extraordinarias en cualquiera de los extremos del sistema, desde la producción hasta el consumo. Según señaló, frente a un incremento abrupto de la demanda prioritaria o una caída inesperada de la oferta, la normativa vigente establece un orden de restricciones destinado a preservar el abastecimiento domiciliario.
“El abastecimiento de invierno para el GNC empieza por tener un contrato firme por un volumen base, pero eso no es suficiente ante situaciones extremas en una u otra punta del sistema ‘pozo-quemador’. Si de repente hay un crecimiento significativo de la demanda prioritaria no hay otra opción que restringir los consumos con transporte interrumpible, luego las asistencias entre distribuidoras y finalmente a los suministros firmes destinados a generación eléctrica, industrias y GNC. Todos esos sectores tienen combustible alternativo o pueden modular su consumo para sostener la demanda prioritaria. La normativa de origen así lo prevé“, explicó.
Casares sostuvo que el desarrollo alcanzado por Vaca Muerta representa una oportunidad inédita para el crecimiento del mercado gasífero, aunque remarcó que el cuello de botella dejó de estar en la producción y pasó a concentrarse en la infraestructura de transporte.
“Vaca Muerta debería impactar positivamente en el consumo de GNC porque es un mercado más para monetizar esos recursos. Lo que debe ocurrir para que eso se visualice es el desarrollo de nueva infraestructura de transporte“, afirmó.
En ese sentido, consideró que la ampliación impulsada por Transportadora de Gas del Sur permitirá aliviar parte de las restricciones actuales, aunque advirtió que será insuficiente para resolver definitivamente el problema.
“La inversión de TGS ayudará a distender la situación actual, pero todavía no alcanza. Se necesita otra ampliación, probablemente de TGN, para resolver las limitaciones del transporte desde Vaca Muerta hacia Córdoba, el Litoral, Tucumán y Salta“, indicó.
El exfuncionario también vinculó el crecimiento de las exportaciones de Gas Natural Licuado con nuevas oportunidades para el mercado interno. A su criterio, a partir de las grandes obras de GNL comenzará el desarrollo de plantas satélite que permitirán abastecer consumos alejados de las redes convencionales y ofrecer una solución para atender las necesidades durante los picos de demanda.

Consultado sobre los reclamos de distintos sectores que impulsan equiparar el abastecimiento del GNC con el consumo residencial, Casares consideró que esa posibilidad no resulta viable bajo el esquema vigente.
“Entiendo que hoy se resolvieron muchas restricciones regulatorias y cualquier nueva dificultad que aparezca debería conversarse con el ENReGE para encontrar una solución, porque su misión es promover el desarrollo del sector. Pero garantizar el suministro al GNC como a Doña Rosa no lo veo factible, porque el GNC tiene alternativas que un usuario residencial no posee“, explicó.
A su entender, el mayor potencial de crecimiento del gas natural no estará dado por el parque de automóviles particulares, sino por segmentos que todavía tienen un amplio recorrido por delante.
“Donde seguramente deban producirse más cambios regulatorios es en el uso del GNC para transporte pesado, transporte de pasajeros y transporte naviero, que será donde aparezca la gran demanda en los países de Sudamérica por las enormes extensiones territoriales“, señaló.
En esa misma línea, describió un modelo de Estación de Servicio que, según su visión, comenzará a cobrar protagonismo en los próximos años. “Hoy una estación con almacenamiento de GNL podría abastecer GNC, GNL y hasta generar electricidad sin necesidad de estar conectada a una red de gas“, afirmó al destacar las posibilidades que ofrece esa tecnología para ampliar la cobertura en zonas donde actualmente no existe infraestructura gasífera.
Respecto de la evolución del parque automotor, Casares reconoció que el GNC mantiene una ventaja económica frente a otros combustibles, aunque observó que la decisión de convertir un vehículo dependerá cada vez más del nivel de utilización.
“El GNC sigue siendo la opción más económica, pero no necesariamente la más cómoda para el usuario. Por eso quienes conviertan un automóvil naftero o un camión diésel a un sistema bifuel serán principalmente aquellos cuyo medio de trabajo sea el vehículo. Tampoco hay que subestimar el crecimiento que están teniendo los autos híbridos, porque para determinados usos están demostrando costos operativos muy competitivos“, sostuvo.

Ante la consulta sobre por qué los autos híbridos y los eléctricos tiene incentivos impositivos y el GNC no, respondió que dicho beneficio “está en manos del Poder Ejecutivo (nacional y/o provincial) no del Regulador, pero hay que entender que muchos de esos incentivos vienen de la mano de requerimientos de los organismos de financiación multilaterales o internacionales y que tienen un plazo, que no van a ser permanentes”
Finalmente, al referirse a la ausencia de una estrategia específica para el transporte pesado, planteó que el impulso de ese mercado dependerá fundamentalmente de las inversiones privadas acompañadas por un marco regulatorio que favorezca su desarrollo.
“No hay un plan de Gobierno para el transporte pesado. En la Argentina de hoy la planificación la realizan las personas y las empresas, que son más inquietas. El mercado del GNC tiene un horizonte de crecimiento asociado al transporte pesado, el transporte de pasajeros y las Estaciones de Servicio con almacenamiento de GNL que no dependen de una red de gas. La función del Estado debe ser facilitar ese desarrollo mediante un marco regulatorio que elimine obstáculos y brinde previsibilidad para las inversiones“, concluyó Casares.
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