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Las estaciones de servicio de la zona aseguran que en Capital Federal y localidades vecinas del centro de la provincia todavía pueden subir los precios hasta dos pesos para alcanzar el tope establecido para la región. No obstante, denuncian que los aumentos no implican mejoras en la rentabilidad porque son absorbidos por las petroleras
La Secretaría de Comercio Interior determinó a través de la Resolución 35/2013 que los valores de las naftas y el gasoil en los puestos de venta no podrían superar las referencias máximas registradas en el mercado del día 9 de abril, con el supuesto objetivo de frenar la escalada que se venía vivenciando desde la expropiación de Repsol en YPF.
Sin embargo, Luis Malchiodi, presidente de la Federación de Expendedores de la provincia de Buenos Aires (FECOBA) explica que a partir de ese momento las pizarras se ajustaron un 15 por ciento en todo el país y que todavía se pueden retocar hasta un 12 más, debido a las diferencias que existen entre la Ciudad Autónoma y la Provincia de Buenos Aires, los dos distritos que incluidos bajo los mismos topes la normativa.
A pesar de que en general los incrementos mejoran en parte la rentabilidad de las bocas de expendio, en este caso, el dirigente aclara que “las ganancias se las llevaron las petroleras”, subiendo los costos. “Los aumentos pasan de largo; lo cobran los expendedores pero se lo llevan las compañías”, criticó.
De acuerdo a un relevamiento realizado por FECOBA actualmente hay en Buenos Aires 50 valores distintos en el mercado. Cada operador, salvo los de YPF, ubica las naftas de acuerdo a las condiciones de comercialización que presenta en su zona. Malchioldi cuenta que “hay ciudades vecinas con valores absolutamente diferentes”.
En este contexto, la entidad dejó de publicar los precios máximos permitidos. Como la Secretaría de Comercio en ningún momento informó el techo en cada región que dividió al territorio la Resolución 35, el dirigente entiende que “en realidad se trató de una estrategia para que YPF se nivele con la competencia – derivando parte de la demanda hacia otras marcas – y reduzca las importaciones”.
Las perspectivas para las estaciones de la zona -asegura el empresario- “no son buenas”. De hecho, el año pasado Buenos Aires fue la provincia que más bajas de locales registró de acuerdo a los datos de las cámaras empresarias. De los 187 establecimientos que bajaron las persianas en todo el país 51 estaban instalados en provincia y 6 en Capital Federal.
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