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Al comparar el comportamiento del gasoil y las gasolinas, surge una radiografía del país que refleja dos dinámicas bien diferenciadas.
Las estadísticas de la venta de nafta y gasoil a junio de 2026, del reporte interactivo de ANCAP, permiten observar con claridad que mientras las gasolinas mantienen una distribución muy similar a la de años anteriores, el gasoil vuelve a evidenciar el peso que tienen las actividades productivas en buena parte del interior uruguayo.
En este sentido, el consumo de naftas continúa concentrándose en las zonas con mayor densidad de población. Montevideo lidera cómodamente el volumen comercializado, seguido por Canelones y, algunos escalones más abajo, Maldonado. El resto de los departamentos presenta registros considerablemente menores y con pocas variaciones respecto a junio de 2024 y 2025.
Aun así, cuando se comparan dos años atrás con el consumo de combustibles del mes pasado, el dato más interesante no está únicamente en los volúmenes, sino en la forma en que se distribuye la demanda.
Cuando se analiza el gasoil, aunque la capital sigue encabezando las ventas, el peso relativo del interior resulta mucho más evidente. Departamentos como Colonia, Soriano, San José, Río Negro y Tacuarembó mantienen niveles de consumo que los posicionan entre los principales demandantes del país.

UNA DEMANDA QUE NO SE COMPORTA IGUAL DURANTE EL AÑO
La evolución mensual también deja diferencias marcadas. En las gasolinas, las curvas presentan pocas oscilaciones. El consumo mantiene una trayectoria relativamente uniforme, con leves incrementos en determinados meses, pero sin cambios bruscos.
En el gasoil ocurre lo contrario. Los registros muestran variaciones más pronunciadas, especialmente en los departamentos con mayor actividad agropecuaria. Los incrementos coinciden con momentos de intensa utilización de maquinaria y un mayor movimiento del transporte de cargas, asociado a las campañas agrícolas y a la distribución de productos.
Esa estacionalidad convierte al diésel en un indicador complementario para interpretar el nivel de actividad de varios sectores de la economía, ya que acompaña el ritmo de la producción mucho más que el de la movilidad urbana.

¿LA ELECTROMOVILIDAD YA SE REFLEJA EN EL CONSUMO?
Por otro lado, el crecimiento del parque de vehículos eléctricos reavivó en los últimos años el debate sobre el futuro de la demanda de combustibles líquidos. Sin embargo, al observar dichos datos correspondientes a 2024, 2025 y 2026, no se advierten cambios estructurales en el comportamiento del mercado.
Si bien la incorporación de unidades eléctricas continúa avanzando y representa una tendencia de largo plazo para el transporte, por el momento, el consumo de combustibles sigue respondiendo principalmente a la dinámica económica y a la distribución territorial del parque automotor.
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