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Platos calientes, menús acotados y productos listos para regenerar aparecen como alternativas para aprovechar el invierno sin convertir la Estación de Servicio en un restaurante.
El frío puede transformar una parada rápida en una comida completa y es ahí cuando los especialistas recomiendan que las tiendas de Estaciones de Servicio aprovechen el invierno con platos calientes, reconocibles y fáciles de despachar, capaces de mejorar el ticket promedio sin sumar una operación gastronómica compleja.
La tendencia empieza a verse en distintas bocas de expendio que difunden menús específicos para la temporada, con platos pensados para el almuerzo, la cena o una parada más extensa durante la jornada. El desafío está en elegir preparaciones que se adapten al ritmo de la Estación de Servicio, a la disponibilidad del personal y a la necesidad de mantener una operación ágil.
En ese sentido, María Florencia Parrilla, Key Account Manager de RATIONAL AG, explicó que hoy existen alternativas que permiten incorporar platos elaborados sin asumir toda la complejidad de una cocina tradicional. Entre las posibilidades se encuentran: trabajar con productos listos, congelados, refrigerados o envasados al vacío, que llegan a la tienda preparados y pueden regenerarse al momento de la venta.

En diálogo con Surtidores, la ejecutiva mencionó que también hay proveedores que entregan elaboraciones a granel, refrigeradas y envasadas al vacío, lo que permite armar combinaciones propias según el perfil de consumo de cada estación. Ese modelo puede resultar funcional para operadores que buscan mejorar la oferta de la tienda, pero no cuentan con una cocina de producción permanente ni con personal gastronómico especializado.
Entre las opciones que mejor responden al invierno aparecen platos de alta aceptación y fácil comunicación para el cliente: milanesas con puré, guiso de lentejas, arroz con pollo, estofado de carne, lasaña, canelones, carnes braseadas con vegetales y otras preparaciones “que llenan el corazón a aquellos que buscan comer como en casa”, describió Parrilla.
La incorporación de estas alternativas no necesariamente exige grandes ajustes. La especialista explicó que, para resolver un almuerzo calórico en la época más fría del año, una opción eficiente es trabajar con productos que ya llegan elaborados y utilizar el horno para devolverles temperatura y humedad antes del despacho.
“Siempre se recomienda poder regenerar el producto desde el refrigerado”, indicó la referente de RATIONAL AG. Este punto es central para la operación diaria. En lugar de cocinar desde cero durante los horarios de mayor circulación, la tienda puede apoyarse en preparaciones previas y terminar el proceso al momento de la venta. De esa manera, el plato llega caliente, con buena presentación y sin demandar una dinámica propia de restaurante.
Quienes cuenten con los equipos ICombiPRO también podrán producir una variedad amplia de preparaciones propias, siempre que exista organización y planificación. Ese camino requiere mise en place, manejo de insumos y una persona dedicada a la producción.
Por eso, para muchas Estaciones de Servicio, comenzar con un proveedor que entregue el plato listo para regenerar y servir puede ser una alternativa más simple para probar la demanda.
Algunos ya trabajan con alimentos dispuestos en bandejas biodegradables, que pueden calentarse directamente y retirarse con facilidad del horno porque no toman temperatura en exceso. Además de simplificar el despacho, este formato permite una presentación práctica y ordenada para el cliente.
La comida también puede servirse en vajilla cuando la estación busca elevar la experiencia de consumo dentro de la tienda. De todos modos, la recomendación es cuidar la manipulación y, cuando sea necesario, pasar el producto a otro plato para evitar accidentes tanto para el operador como para el consumidor.

LA RAPIDEZ, UN VALOR CADA VEZ MÁS PRECIADO
Una preparación hecha en el momento puede funcionar en estaciones donde el cliente está dispuesto a esperar algunos minutos más. En cambio, para puntos de alto tránsito o momentos de mayor demanda, los platos regenerados permiten una respuesta más ágil.
Parrilla marcó como referencia que una milanesa puede demandar cerca de diez minutos, mientras que un plato regenerado puede estar listo en aproximadamente cinco, por lo que la decisión se va a tomar según el servicio que se quiera ofrecer. Esa definición permite ordenar la propuesta: no es lo mismo pensar una comida para un cliente que se queda en la tienda que para alguien que necesita resolver el almuerzo y continuar viaje.
Para controlar costos y reducir desperdicio, una estrategia posible es trabajar con un plato o menú especial del día. Esta modalidad ayuda a ordenar el stock, destacar una opción concreta y achicar el remanente. También permite que el consumidor identifique rápidamente qué alternativa caliente ofrece la estación sin enfrentarse a una carta demasiado extensa.
En este sentido, la KA Manager advirtió que las mermas siempre están presentes, pero pueden administrarse mejor cuando la propuesta está bien planificada. En la producción propia, el operador necesita ajustar cantidades, horarios de venta y preferencias del público. En cambio, los productos listos y correctamente envasados ofrecen mayor vida útil y permiten tener disponibilidad sin asumir todo el riesgo de elaboración.
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