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Un informe del Estudio Montamat y Asociados detalla la relación entre precios locales y referencias externas, en un escenario global que incide sobre costos y reduce márgenes de maniobra.
Los valores de los combustibles en Argentina atraviesan una etapa de fuerte influencia externa, donde la paridad de importación se consolida como principal referencia para la formación de precios en surtidor. De acuerdo con el último informe del Estudio Montamat y Asociados, las naftas y el gasoil muestran comportamientos diferenciados frente a un escenario internacional condicionado por subas del crudo y distorsiones en el abastecimiento global.
En el caso de la nafta súper, el precio promedio en el país se ubica prácticamente alineado con la paridad de importación. Durante abril, el valor alcanzó los 1,53 dólares por litro, lo que indica una convergencia casi total con el costo de traer el producto desde el exterior, incluyendo referencias internacionales, logística, impuestos y márgenes comerciales.

Este equilibrio implica que el precio interno ya refleja las condiciones del mercado global, sin atrasos significativos. Sin embargo, el informe advierte que esta situación es sensible a variaciones en costos logísticos, especialmente en fletes marítimos, que en las últimas semanas mostraron incrementos. Ese factor vuelve a ubicar la paridad por encima del precio en surtidor, generando una tendencia alcista hacia adelante.
La dinámica del gasoil presenta un escenario distinto. A diferencia de la nafta, el precio local se ubica por debajo de la paridad de importación. El valor promedio se sitúa en torno a los 1,67 dólares por litro, aproximadamente un 8 por ciento inferior al costo teórico de reposición en el mercado internacional.
Esta brecha responde principalmente a un incremento más acelerado de las referencias globales del diésel. Mientras la nafta mantiene cierto equilibrio por condiciones de oferta más holgadas, el gasoil enfrenta una situación de mayor escasez relativa en el mundo.
En Estados Unidos, los inventarios de naftas se sostienen por encima de niveles promedio, lo que contribuye a moderar los precios. En cambio, los stocks de gasoil se encuentran en niveles críticos, con una demanda que no cede ante subas, lo que endurece su cotización internacional.
A este cuadro se suma la decisión de China de priorizar su abastecimiento interno mediante la interrupción de exportaciones de combustibles. Esta medida retiró del mercado global una fuente relevante de diésel, obligando a otros países a competir por cargamentos disponibles, principalmente en el Atlántico.
El resultado es un desfasaje creciente entre precios locales y referencias externas en el caso del gasoil, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esa diferencia. Si la tendencia internacional persiste, el margen actual podría reducirse mediante ajustes en surtidor o cambios en la estructura de costos.
En paralelo, la evolución reciente de las paridades refleja una transición hacia un esquema donde los valores domésticos siguen cada vez más de cerca las señales globales. Según el informe, este proceso se vincula con la reducción de distorsiones históricas en el mercado energético local y con una mayor integración al comercio internacional.
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