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Un informe técnico detectó que el precio en surtidor no acompañó la baja de la referencia internacional en el último año.
El sistema de fijación de precios del gasoil volvió a quedar en el centro del debate. Un análisis basado en datos públicos encendió alertas sobre un desalineamiento entre el valor en surtidor y el Precio de Paridad de Importación, el indicador técnico elaborado por la URSEA, que funciona como referencia para el mercado.
De acuerdo al informe elaborado por la Federación Rural, en los últimos 12 meses el PPI registró una caída cercana al 19 por ciento, en línea con la evolución internacional del petróleo. Sin embargo, esa baja no se trasladó en la misma magnitud al precio del gasoil al público, que apenas se redujo y, medido en dólares, incluso mostró un incremento.
“Más allá del nivel del precio, lo que preocupa es la tendencia. Cuando la referencia internacional baja y eso no se refleja en la estación, se genera un desajuste que impacta en toda la cadena”, explicó a Surtidores el asesor de la gremial, Milton Ramallo.
Según la organización esto abarcó la evolución de los últimos tres años y detectó que la brecha se profundizó especialmente en el último período, marcando un quiebre respecto al alineamiento observado previamente.

PRECIO TÉCNICO VS. PRECIO FINAL
El análisis compara el PPI con el precio en planta y el valor final en surtidor, lo que permite observar cómo se construye el precio a lo largo de la cadena. En ese esquema, el PPI refleja el costo teórico de importar combustibles, mientras que el precio final incorpora costos internos y decisiones de política energética.
Desde la agrupación expresaron que si bien es esperable que existan diferencias, el problema aparece cuando la evolución de ambos indicadores deja de acompañarse. “El objetivo no es que el precio sea idéntico al PPI, sino que siga su misma lógica de ajuste”, sostuvo Ramallo.
De esta manera los productores enfocan su reclamo a que el sistema retome criterios técnicos y previsibles, reduciendo distorsiones que terminan afectando la señal de precios del mercado.
EL PESO DEL FIDEICOMISO EN LA ESTRUCTURA DEL GASOIL
Otro de los factores señalados es el impacto del fideicomiso para la movilidad sostenible, que se financia con un recargo fijo de aproximadamente tres pesos por litro de gasoil. Según las estimaciones, este componente representa unos 80 millones de dólares anuales, una cifra que se mantiene independientemente de la evolución del precio internacional.
“El fideicomiso nació con un objetivo, pero con el tiempo fue cambiando su destino. Hoy es un costo fijo dentro de la estructura del gasoil que no se ajusta a la realidad del mercado”, indicó Ramallo.
Este mecanismo, sumado a la brecha detectada con el PPI, explicaría un sobrecosto total que ronda los 100 millones de dólares en el último año.
SEÑALES DE PRECIO Y FUNCIONAMIENTO DEL MERCADO
El planteo busca reflejar cómo estas distorsiones afectan la formación de precios y la competitividad general. Cuando el gasoil no muestra la tendencia internacional, se generan señales inconsistentes para los distintos actores del mercado, desde el consumo hasta la planificación de costos.
El especialista sostuvo que el rol de empresas como ANCAP y las definiciones del Poder Ejecutivo aparecen como determinantes en la corrección de estos desvíos.

UN DEBATE QUE VUELVE A INSTALARSE
Más allá de la discusión técnica, el impacto de estos desajustes se hace especialmente visible. En el caso del agro, donde los precios de venta están determinados por los mercados globales, cualquier incremento en los costos internos, no puede trasladarse y termina siendo absorbido directamente por el productor.
Ramallo concluyó que la falta de alineación con la referencia global y la presencia de cargos fijos dentro de la tarifa no solo distorsionan la señal de precios, sino que también afectan la competitividad de toda la cadena productiva.
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