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La escalada internacional y la suba del petróleo generan inquietud entre los expendedores de combustibles. Hernán Landgrebe, presidente de FECRA, advierte que el sector atraviesa una situación de “rentabilidades de subsistencia”, presionado por mayores costos, comisiones de medios de pago y nuevas tasas municipales.
El conflicto que involucra a Irán y su impacto sobre el mercado internacional del petróleo comienza a encender señales de alerta entre los operadores de Estaciones de Servicio. Aunque el efecto todavía se observa principalmente en los precios internacionales del crudo, los empresarios del sector siguen de cerca la evolución del escenario geopolítico por las posibles consecuencias sobre el negocio local.
Para los expendedores, la preocupación no se limita únicamente a la volatilidad del precio del petróleo, sino también a las repercusiones que una suba sostenida del crudo puede tener sobre toda la cadena económica, desde el transporte hasta el costo de las materias primas.

En ese sentido, el presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina, Hernán Landgrebe, reconoció que el sector observa el contexto internacional con inquietud. “Estamos preocupados como todo el mundo. Por las características del conflicto, es una guerra económica también, ya que el incremento del petróleo crudo impacta en el comercio, los fletes, las materias primas y, por supuesto, en los combustibles”, sostuvo en diálogo con Surtidores.
El dirigente explicó que cualquier alteración relevante en el precio del crudo repercute en múltiples sectores de la economía global, y el mercado energético suele ser uno de los primeros en reflejar esos movimientos.
Sin embargo, más allá del escenario externo, los estacioneros advierten que el negocio ya venía atravesando una situación compleja en materia de rentabilidad incluso antes de que se profundizara la tensión internacional.
Según Landgrebe, las Estaciones de Servicio operan actualmente con márgenes muy ajustados que dificultan sostener el nivel de inversión que históricamente caracterizó al sector. “Estamos en una situación difícil, con rentabilidades de subsistencia. No podemos garantizar inversiones para mantener la excelencia que viene manteniendo el sector en Argentina”, afirmó.
El dirigente señaló que uno de los factores que más presión está generando sobre los ingresos de las estaciones es el crecimiento de los medios de pago electrónicos. La expansión de las plataformas móviles, tarjetas y aplicaciones implica el pago de comisiones que, en muchos casos, absorben una porción significativa del margen comercial de los combustibles.
“El incremento de costos con el traslado de pagos hacia las plataformas móviles, tarjetas y apps impacta directamente en disminuir los ingresos, ya que las comisiones son importantes y se llevan buena parte de la rentabilidad”, explicó.
A este escenario se suma la creciente presión tributaria a nivel municipal. De acuerdo con Landgrebe, muchos distritos comenzaron a aplicar nuevas tasas o a incrementar tributos existentes, lo que vuelve aún más estrecho el equilibrio económico de las estaciones.
Entre los ejemplos mencionó la tasa vial que varios municipios implementaron sobre la venta de combustibles, que en algunos casos alcanza el 2 por ciento. También señaló aumentos en las tasas de seguridad e higiene y la creación de nuevas contribuciones locales.
“Gran parte de los municipios aplica una tasa vial. A eso se suma el incremento de las tasas de seguridad e higiene y nuevas contribuciones como las que impuso el municipio de Pilar. Todo esto hace complicado tener la rentabilidad lógica para desarrollar el negocio”, indicó.
En este contexto, el sector sigue con atención cada movimiento del mercado energético global. “Estamos atentos a todas las noticias, especialmente a las que afectan directamente a nuestro sector, como el aumento del petróleo y sus subproductos”, remarcó Landgrebe.
El dirigente también advirtió que un eventual incremento sostenido del crudo podría trasladarse al mercado local de combustibles, lo que abriría un nuevo desafío para el consumo.

Según explicó, la demanda ya muestra señales de estancamiento desde hace más de un año, con volúmenes que no logran recuperar dinamismo. “El mercado viene con un consumo rezagado, estable, sin incrementos de volumen desde 2024”, señaló.
Por ese motivo, Landgrebe teme que una suba de precios en los surtidores termine afectando aún más el nivel de ventas. “Si el petróleo y sus subproductos continúan subiendo, entendemos que las petroleras no tendrán más remedio que aumentar los precios, y ahí creemos que puede impactar negativamente”, concluyó.
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