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Por servicio, calidad y abastecimiento, pero fundamentalmente por el precio de sus combustibles, la posición de YPF en el mercado no deja de crecer. Esta tendencia desalentó la renovación del programa Serviclub, la tarjeta de fidelización con la que la petrolera alcanzó en 2010 el record de 1.2 millones de afiliados
Dueña indiscutida del 54 por ciento de la venta de combustibles en las estaciones de servicio, la posición de la YPF parece no encontrar techo. Mes a mes quiebra records de despacho, como sucedió en abril en el caso de la nafta súper, que con 243.173 millones de litros, creció 12 por ciento en comparación con el mismo mes del año pasado.
La demanda ascendente de sus productos por servicio, calidad y abastecimiento, pero fundamentalmente por el precio, pospuso la renovación del programa Serviclub, la tarjeta de fidelización con la que la petrolera alcanzó en 2010 el record de 1.2 millones de afiliados activos.
Serviclub está activa; sus usuarios siguen acumulando puntos si cargan naftas Premium, Diesel Euro, lubricantes, GNC o con el consumo en las tiendas. Sin embargo su uso está estabilizado, los plásticos nuevos son muy pocos y hay pocos interesados en adherirse.
La tarjeta fue un componente muy importante en la propuesta de valor de la red de estaciones de servicio cuando era administrada por Repsol. Tanto colaboró para consolidar su participación de mercado que la nueva gestión promovió un estudio para tener un diagnóstico preciso sobre su estado para potenciarlo y convertirlo en uno de los principales instrumentos de promoción de la compañía. Sin embargo, “por ahora deberá esperar”, precisaron desde la empresa.
Los expendedores están convencidos que Serviclub no les mueve el amperímetro de las ventas. Detallan que un punto por cada seis pesos en la compra de nafta Premium o Eurodiesel, o por cada tres de lubricantes o GNC son pocos para volver a seducir a los clientes. Incluso hoy lo ven como un gasto inútil al punto que opinan que si se le diera de baja les permitiría reducir los costos operativos que deviene su adhesión.
Existen varios dispositivos privados en el mercado que consisten en tarjetas que capturan los datos del surtidor de forma automática y a la vez suma puntos que posteriormente, y a decisión del titular del comercio, se canjean por premios. Muchos estacioneros aseguraron preferirlos por sobre el que ofrece la compañía ya que no le devenga egresos y les redunda en beneficios.
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