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Aseguran que crecieron entre un 3 y 5 por ciento en lo que va de mayo. Consideran que es por el aumento del precio de los combustibles líquidos y el auge de las conversiones de vehículos. Un metro cúbico cuesta la cuarta parte que un litro de nafta Premium
Ya desde fines del año pasado los talleres que instalan sistemas de inyección a gas veían que el interés de los automovilistas por el GNC iba en ascenso. Las consultas, cuentan, por lo general se enfocan en los equipos más modernos, conocidos como de quinta generación, gracias a la confianza que genera su radicación en los autos recién salidos de fábrica. Alcanzaron un gran desarrollo tecnológico y hoy representan el 50 por ciento de las ventas del sector.
Manuel García, presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI) destaca que “el consumo en las estaciones tiende a una mejora, al menos en la provincia de Buenos Aires”, donde está establecida la entidad que conduce.
El operador analiza que el incremento de las naftas es lo que principalmente está motivando un ascenso de la demanda. Explicó que a partir de que el Gobierno emitió la Resolución 35, que pone un techo a los valores de los combustibles líquidos conforme a las referencias del 9 de abril, las petroleras ajustaron los surtidores hasta un 15 por ciento en algunas zonas, por lo que se estiró aún más la brecha con el gas.
“Los despachos subieron entre un 3 y 5 por ciento en lo que va de este mes y las perspectivas son incluso mejores para los próximos meses, por la gran diferencia de precios que existe entre un litro de nafta y el GNC”, mencionó. En el partido de Tres de Febrero, donde tiene su local García, el metro cúbico se ofrece a 2,398 pesos, la tercera parte de lo que cuesta un litro de nafta súper y la cuarta parte de la Premium.
De todas maneras, como consecuencia del último aumento salarial considera que “va a ser necesario un ajuste”. En su opinión, el metro se debería comercializar alrededor de los tres pesos, para cubrir así al menos una pequeña parte del aumento del 300 por ciento que sufrieron las bocas de expendio el año pasado sobre el gas en boca de pozo, su principal insumo.
Esa es la cifra que García evalúa como “razonable” debido a las condiciones económicas que atraviesa el sector. “Como están las cosas, advierte que “los números no cierran”.
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