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A diferencia de las bocas de la petrolera estatal que reciben una comisión por los combustibles que expenden, el resto debe comprarlos y venderlos según indiquen las variables del mercado. Si bien estas últimas asumen el riesgo comercial, deben despachar la mitad de litros que las YPF para llegar a fin de mes sin pérdidas, pero también sin ganancias
Establecer el punto de equilibrio de una estación de servicio no es tarea fácil. Las múltiples variaciones del mercado y la injerencia regulatoria del estado la hacen una tarea ardua y a la vez compleja, que pocos profesionales pueden resolver.
Si bien en el caso de una boca que expende sólo líquidos el producto a vender es único, no lo son los egresos. Sueldos, previsiones, contribuciones, servicio, seguros, honorarios y gastos de mantenimiento, son algunos de los rubros que impactan sobre el beneficio que perciben los expendedores. Y son tantos y tan altos, que cada vez se necesitan despachar más litros para llegar a fin de mes.
Sin embargo la ecuación no es la misma para todas las estaciones de servicio. Están las YPF, que comercializan combustibles en consignación, y el resto, que debe comprarlos. En el primer caso, están obligados a alcanzar un piso de 400 m3 mensuales para cubrir sus gastos con la comisión que reciben, mientras que en el segundo, la mitad.
Surtidores accedió a estudios de rentabilidad elaborados por especialistas del sector, en los que se advierte que una boca de expendio de Shell, Oil, Petrobras o Axion, que logra despachar 200 m3 recibe aproximadamente un peso bruto por cada litro que sale del surtidor. El caudal de egresos para este tipo de comercios, que demanda una planta laboral de 10 empleados y que incluye además el pasivo ambiental y una tasa de retorno sobre el giro de capital de trabajo, arroja una cifra similar que da como desenlace un resultado neutro.
Tomando en cuenta que buena parte de los establecimientos apenas llegan a despachar ese volumen y de la incidencia inmediata que tendrá la nueva grilla salarial sobre la rentabilidad, es de suponer que muchos se verán en problemas para equilibrar su presupuesto. No obstante, el análisis apunta a una estación sin anexos, como despacho de GNC o minimercado, rubros que suman al saldo operativo y permiten solventar los menos lucrativos.
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