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Operadores que inauguraron o renovaron bocas detectan problemas tempranos en los baños, un área subestimada en los manuales de obra donde la robótica sanitaria empieza a ganar terreno como solución.
Las obras se terminan, las Estaciones de Servicio inauguran y todo parece estar en orden. Sin embargo, en muchos casos, el primer espacio que empieza a mostrar fallas no es la playa ni la tienda, sino el baño. A los pocos meses de uso intensivo, lo que en el plano lucía moderno comienza a evidenciar problemas operativos que no se tienen en cuenta en los manuales de marca que rigen las planificaciones de los proyectos.
Según advierten proveedores especializados, cada vez son más los operadores que, luego de finalizar una obra nueva o una remodelación integral, deben volver a intervenir los sanitarios. No por una cuestión estética, sino por fallas vinculadas al uso real: pulsadores que no se accionan correctamente, olores persistentes, roturas frecuentes y dificultades para sostener condiciones adecuadas de higiene en contextos de alto tránsito.

Desde Domus Robótica Sanitaria aseguran que este patrón se repite con frecuencia: “Recibimos muchas consultas de estacioneros que hicieron obra nueva con soluciones estándar y, una vez que los clientes empiezan a usar las instalaciones, aparecen los problemas”. En la práctica, el baño queda “bien diseñado”, pero no preparado para la exigencia diaria.
El punto crítico, señalan, es que en muchos proyectos el baño sigue siendo pensado como un espacio secundario. Se priorizan la imagen general, la tienda o la circulación, mientras que el sanitario se resuelve con equipamiento tradicional que no contempla el comportamiento real del usuario ni el desgaste acelerado que implica el uso continuo.
La consecuencia es doble. Por un lado, mayores costos de mantenimiento y reparación. Por otro, una experiencia deficiente para el cliente, en un espacio que suele ser determinante a la hora de elegir dónde detenerse, especialmente en estaciones de alto tránsito o corredores ruteros.

En ese contexto, la robótica sanitaria no aparece como una innovación de lujo, sino como una solución correctiva. Muchos operadores recurren a sistemas automatizados después de detectar que los dispositivos convencionales no resisten la operación diaria. Sensores sin contacto, válvulas protegidas y equipamiento diseñado para reducir roturas y vandalismo empiezan a incorporarse cuando el problema ya está instalado.
“La automatización suele llegar en una segunda etapa, cuando el operador entiende que el baño también es parte del negocio”, señalan desde Domus Robótica Sanitaria. La experiencia muestra que invertir tarde implica, muchas veces, volver a romper lo que se había hecho recientemente, con el costo adicional que eso supone.
Sin embargo, este tipo de apuestas no implican una obra compleja ni un rediseño total del espacio. Entre las opciones que hoy se implementan en Estaciones de Servicio se destacan los sistemas de descarga automática para inodoros y mingitorios, que eliminan el uso de pulsadores manuales y aseguran una activación correcta en cada uso. A esto se suman griferías con sensores sin contacto, diseñadas para reducir fallas, mejorar la higiene y optimizar el consumo de agua.

Otro componente clave es la ubicación estratégica de los sensores, que se instalan fuera del alcance del usuario, generalmente en zonas superiores, lo que reduce significativamente las roturas y actos de vandalismo. Esta arquitectura protege los equipos y extiende su vida útil, especialmente en baños de alto tránsito.
Las soluciones también incluyen válvulas solenoides preparadas para trabajar con distintas calidades de agua, un aspecto crítico en muchas regiones del país, y configuraciones que permiten ajustar tiempos de descarga y caudales según el nivel de uso del baño.
En los desarrollos más recientes, la automatización incorpora conectividad, lo que habilita el monitoreo del consumo de agua en tiempo real y la detección temprana de desvíos o anomalías. Esta información permite al operador tomar decisiones preventivas, anticiparse a fallas y mejorar la eficiencia operativa sin depender exclusivamente del mantenimiento correctivo.
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