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La Secretaría de Energía fijó límites máximos de azufre para naftas y gasoil, con un plazo de adecuación que concluyó el 31 de diciembre de 2025. A partir de 2026, los combustibles vendidos en el país deben ajustarse a esos estándares.
Con el comienzo de 2026 quedó plenamente vigente el esquema de especificaciones de calidad para los combustibles, luego de finalizar el último período de adecuación concedido a las refinerías. El vencimiento del plazo cerró una etapa transitoria que, durante varios años, habilitó postergaciones respecto de los valores originalmente previstos.
El punto central de estas exigencias es la reducción del contenido de azufre, un componente que influye de manera directa en el rendimiento de los motores y en la disminución de emisiones contaminantes. En ese marco, el gasoil Grado 2 debe respetar un límite máximo de 350 partes por millón (ppm), mientras que para la nafta Grado 2 el tope permitido es de 50 ppm.

Estos estándares estaban previstos para entrar en vigencia a comienzos de 2024, pero fueron postergados ante los planteos de las empresas petroleras, que argumentaron no contar con las condiciones técnicas y financieras necesarias para alcanzar las nuevas exigencias. La última prórroga establecida por la Resolución 492/2023 fijó como fecha límite el 31 de diciembre de 2025.
Durante el período de transición, se requirió a las refinadoras la presentación de planes de inversión y cronogramas de obras, además de establecer instancias de seguimiento por parte de la autoridad de aplicación. El objetivo fue acompañar el proceso de adecuación sin afectar el normal abastecimiento del mercado interno.
Con el vencimiento del plazo comenzaron a multiplicarse los interrogantes dentro del sector energético sobre el grado de cumplimiento efectivo de las especificaciones. En particular, no existe información pública que confirme si la Secretaría de Energía autorizó de manera excepcional a alguna refinadora a superar los límites máximos de azufre establecidos para el gasoil Grado 2.

Consultados por Surtidores, referentes técnicos del sector coincidieron en que el esquema de excepciones no puede sostenerse indefinidamente. “La normativa está clara y los plazos ya vencieron. Seguir habilitando desvíos atenta contra la previsibilidad del mercado y posterga una mejora ambiental largamente anunciada”, advirtió uno de los técnicos con trayectoria en refinación.
En la misma línea, otro analista señaló que la falta de definiciones oficiales introduce incertidumbre en toda la cadena de combustibles. “No se sabe si la Secretaría de Energía autorizó de manera excepcional a alguna refinadora a exceder los límites de azufre. Si eso ocurrió, sería saludable que se informe públicamente, con criterios claros y plazos concretos”, remarcó.
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