Activar/Desactivar Leer Página
El histórico superávit comercial energético que alcanzó la Argentina en 2025 no solo marcó un hito macroeconómico, sino que también comienza a proyectar efectos concretos sobre uno de los eslabones más sensibles de la cadena: el del expendio de combustibles.
En 2025, Argentina alcanzó un superávit energético sin precedentes de USD 7.815 millones, la cifra más elevada desde que se llevan registros oficiales, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. La Secretaría de Energía atribuyó este desempeño a la “normalización del sector” y a la existencia de reglas claras para la inversión privada, factores que —aseguran— fortalecen el crecimiento de la economía en su conjunto.
Sin embargo, puertas adentro del mercado de combustibles, el impacto del superávit presenta matices. El ingeniero y directivo de la Universidad Austral, Roberto Carnicer explicó a Surtidores que el saldo positivo no se explica por un aumento en la producción de combustibles refinados.

“La capacidad de refinación en Argentina no se incrementó. Lo que creció fue la producción de crudo y de gas, lo que permitió reducir importaciones y exportar mucho más crudo que antes”, señaló. En ese sentido, aclaró que las Estaciones de Servicio continúan operando en un esquema donde los combustibles terminados siguen dependiendo, en parte, de importaciones.
Esta situación plantea un escenario dual para los operadores. Por un lado, el país fortalece su posición energética y reduce su vulnerabilidad externa, pero por otro, el negocio de las estaciones sigue condicionado por una infraestructura de refinación que no acompañó el salto productivo del upstream. La ecuación comercial mejora a nivel país, aunque el margen de maniobra del sector minorista continúa atado a costos internacionales y a decisiones de política de precios.

En ese aspecto, el exsecretario de Energía Raúl Olocco, puso el foco en el mensaje que deja el superávit para el mercado interno. “Para las Estaciones de Servicio y el downstream, lo más importante es que se consolida una política de precios internacionales. Esto marca con claridad el rumbo, el destino y el marco en el que deben desarrollarse los negocios del sector”, afirmó. Según el funcionario, esa señal es clave para que los operadores puedan planificar inversiones y estrategias a largo plazo.
En la práctica, esta consolidación implica mayor previsibilidad, pero también mayor exposición a las fluctuaciones del mercado global. Para las Estaciones de Servicio, el nuevo contexto refuerza la necesidad de diversificar ingresos, optimizar costos y profesionalizar la gestión, en un escenario donde el precio del combustible deja de ser una variable administrada para convertirse en un reflejo más directo de la dinámica internacional.

DEJANOS TU COMENTARIO!